Dueño de un barroquismo inconfundible, Alejo Carpentier nació en Suiza un 26 de diciembre de 1904. Nacionalizado cubano, el escritor, ensayista y musicólogo fue una de las figuras más reverberantes del "Boom latinoamericano", aquel movimiento de difusión, edición y distribución que ocurrió entre los 60 y los 70 en esta parte del mapa.
Con su prosa recargada y erudita fue el hacedor de una renovación del panorama literario de su época y se destacó en cuentos como "Viaje a la semilla" y novelas como "El reino de este mundo", publicada en 1949. En la introducción de esta obra, Carpentier acuña y define el concepto de "Lo real maravilloso", que es aquello asombroso, grandilocuente y extraordinario que sucedía en América Latina, es aquello sorprendente que ocurre en la región, aquello localista que la literatura toma como rasgo propio, como una pulpa sabrosa para enriquecer sus páginas.
"Esto se me hizo particularmente evidente durante mi permanencia en Haití, al hallarme en contacto cotidiano con algo que podríamos llamar lo real maravilloso. Pisaba yo una tierra donde millares de hombres ansiosos de libertad creyeron en los poderes licantrópicos de Mackandal, a punto de que esa de colectica produjera un milagro el día de su ejecución... A cada paso hallaba lo real maravilloso", escribió Carpentier en "El reino de este mundo", una novela donde se describe un mecanismo de opresión colonial, junto con creencias y fantasías propias de una zona de inmensidades geográficas y sincretismos religiosos.
Lo real maravilloso es para algunos sinónimo del realismo mágico que cultivó, entre otros, Gabriel García Márquez, apelando a la fantasía. La discusión sobre las similitudes o no, para muchos, no está cerrada.
Con casi una decena de novelas, cuentos y ensayos memorables como Los pasos perdidos”, “El siglo de las luces”, “Concierto Barroco” y “La consagración de la primavera”, entre otros, Carpentier es un autor que merece ser leído. El recordatorio de su cumpleaños es una buena excusa para empezar.


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