Héctor Roberto Chavero, más conocido como Atahualpa Yupanqui ( que, en quechua, significa "el que viene de lejanas tierras para decir algo") dejó el mundo un día como hoy, en 1992, hace ya 24 años, casi un cuarto de siglo. Pero, como es sabido, los grandes artistas no mueren nunca sino que quedan sembrados en el corazón del pueblo que los abraza.

Yupanqui, creador prolífico y profundo, marco a fuego nuestro cancionero nativo y no tuvo una vida sencilla: lo aquejaron la pobreza y la persecución, entre otras cosas. Nació en el Campo de la Cruz, en José de la Peña, partido de Pergamino (al norte de la provincia de Buenos Aires) el 31 de Enero de 1908. Humilde, trabajador y hombre criollo como pocos, fue poeta y amigo de grandes poetas, como Pablo Neruda. Eximio guitarrista y autor prolífico, sus composiciones han sido cantadas por destacados músicos como Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, El dúo Salteño, Divididos, Andrés Calamaro, Jorge Cafrune, Pedro Aznar y Suma Paz, entre otros.

A los 19 años de edad, compuso su canción "Camino del Indio". Viajante incansable, recorrió, Jujuy, Bolivia y los Valles Calchaquíes, amante de los caballos transitó gran parte de nuestro país junto a ese fiel compañero. Pequeño e inmenso a la vez, compartió escenario con la histórica Édith Piaf quien lo invitó a actuar en París el 7 de Julio de 1950. Inmediatamente firmó contrato con "Chant du Monde", la compañía que editó su primer trabajo en Europa, "Minero soy",

En 1987 dejó su residencia en Francia y volvió al país para recibir el homenaje de la Universidad de Tucumán. Debió internarse en Buenos Aires en 1989 para superar una dolencia cardíaca, pese a lo cual en Enero de 1990 participó en el Festival de Cosquín. A los pocos días, Yupanqui cumplió un compromiso artístico en París. Volvió a Francia en 1992 para actuar en Nîmes pero se descompuso y allí murió, a los 84 años, el 23 de Mayo. Por su expreso deseo, sus restos fueron repatriados y descansan en Cerro Colorado.

En sus memorias, rescatadas por Víctor Pintos, Atahualpa decía de sí mismo: "Soy un argentino, cantor de artes olvidadas, que se desvela caminando por el mundo, para que los pueblos de la tierra no olviden el mensaje severo y fraternal de los hombres de mi patria"

Una de sus milongas más recordadas, expresa: "Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar". Hoy, en el aniversario de su partida, sus hermanos anónimos y sus colegas, lo recordarán entre sus arpegios de barro y su poesía sabia que aún hoy, conmueve hecha canción.

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