Y él de verdad siente que 30 años no son nada, que no sabe en qué momento pasaron. Después hace algunos cálculos y aparece otro número que es aún más elocuente: más de 3 mil dibujos. De esos, unos 60 son los que el dibujante Gustavo Flores seleccionó para su muestra "Y sentir que 30 años es nada", que se inaugura mañana en Pro Cultura Salta.

En estos 30 años sí dijo mucho. Guflo, en tinta y papel, documentó tres décadas de la política salteña e inmortalizó personajes que a la distancia parecen haber sido parte solo de una ficción, como los protagonistas de relatos breves, que aparecían esporádicamente en un matutino o algún semanario salteño. En la muestra hay muchas de esas caricaturas políticas, pero también hay mucho humor gráfico, las tiras Flora y Fauna o El Muro que se publican desde hace seis años en El Tribuno y algunas obras plásticas. Esta exposición, además, cuenta con las producciones de sus alumnos del taller de dibujo que dicta los sábados, también en Pro Cultura Salta.

"Me acuerdo de muchas cosas que quizá el común de la gente no recuerda porque me tocó ilustrarlas. Veo viejos políticos en las calles y recuerdo esos rostros porque tuve que dibujarlos y, al hacerlo, se graban los rasgos de las personas: la nariz, los ojos, las expresiones. De otros dibujos sí me había olvidado", dijo Guflo. "Desde el humor se pueden decir cosas que quizá de otra manera no podrías decir. Es como una vía de escape, de alguna manera", añadió para hablar de su obra.

Los inicios

Gustavo Flores estudió en la escuela de Bellas Artes. Cuando era muy joven ayudaba a pasar los dibujos de Luis Gorosito a tinta para que se publicaran. El ya hacía Uluncha. Más adelante, cuando terminó de cursar en la escuela comenzó a publicar profesionalmente en el semanario Propuesta. "Era una época en la que había muchos semanarios que se vendían muy bien", comentó. También publicó en el semanario Noticias, en Redacción, más adelante en una revista que hizo junto a otros salteños que se llamaba Salta la Risa y que a veces piensan en volver a lanzar. También recuerda una revista de historietas, que se llamaba Kallpa, dirigida por Daniel Sagárnaga. "Así, hasta que desembarcamos en la página de humor de El Tribuno, en la que estoy desde hace seis años con una tira diaria de Flora y Fauna y otra de El Muro".
"Nunca dejé de dibujar en estos 30 años, nunca pensé en dejar de dibujar y no pienso dejar de dibujar porque tengo el mismo entusiasmo que al principio, cuando era un niño y ya quería ser dibujante", contó.

"Todos podemos dibujar"
Esa es la premisa. Y con esa convicción coordina un taller de dibujo destinado a niños, adolescentes y adultos en Pro Cultura Salta. "Todos podemos dibujar, yo le hago el desafío a cualquiera. Cuando vienen y me dicen 'yo dibujo con palitos, es todo lo que puedo hacer' los ayudo a aprender una técnica y les demuestro que se puede. De ahí a que se convierta en un artista o que tenga talento, es otra cosa. Pero todos pueden aprender", dice Guflo mientras observa algunas de las obras de sus alumnos.
Y dibujar abre la cabeza. Ayuda a mirar de otra manera. Desde dos aspectos, dice Guflo: la forma, los colores y lo gráfico y, luego, desde el humor. "Como dibujante y humorista, todo el tiempo estás escuchando historias, mirándolas y luego reflejándolas en tus dibujos. Los dibujos no son otra cosa que reflejar lo que vos ves, percibís, mirás, opinás, sobre todas las cosas que pasan y muchas de las historietas no son más que las representaciones gráficas de lo que la gente habla. Y la gente no se da cuenta, pero piensa y dice cosas geniales. Yo tomo mucho de lo que expresan en las redes sociales, alimento mi obra así", contó.

En charlas de Facebook o en comentarios que la gente traslada a las redes, las conversaciones de café se abren para el artista en el tiempo que demora un clic. A ese observar, que ejercita en todo su andar, lo vuelca luego en páginas con mucho humor.

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