Quienes concurran al estreno de la película "50 sombras de Grey" -próxima a estrenarse en Estados Unidos- esperando encontrarse con una producción de alto voltaje erótico se llevará un chasco considerable. Como ya advirtió hace semanas el protagonista del filme, Jamie Dornan, quien encarna al millonario de peculiares gustos Christian Grey, el objetivo fue crear una historia, ante todo, romántica. Nada escandaloso.
De hecho, la escena más polémica de los libros, en la que interviene un tampón, no aparece en pantalla. "Eso ni siquiera se discutió", afirma Sam Taylor Johnsson, directora del filme, en el amplio reportaje que le dedica Variety.
En la misma línea se mueve el productor Michael De Luca: "No se puede hacer una película tan explícita como el libro de la misma forma que no puedes hacer una película tan explícita como Lolita". ¿Es, pues, la película fiel a los libros en los que se inspira? La autora, E. L. James, se declara satisfecha, por más que fueran consantes las peleas con la directora para mantener intactas ciertas escenas. El guionse reecribió dos veces. En la primera versión sentimos que había demasiado sexo. Quisimos compensar la narrativa", aclara Taylor Johnson.

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