"Bailar el tango produce un placer difícil de explicar con palabras, pero además tiene propiedades terapéuticas" le dijo a El Tribuno Constanza Ruiz Danegger, doctora en psicología del desarrollo y amante del tango que además relató por qué, junto a la profesora y bailarina Mercedes Tolaba, decidió compartir "esta experiencia maravillosa de bailar el tango".
Algo más que baile
"Es bastante conocido que la danza del tango tiene muchas propiedades terapéuticas y tal vez por ello es cada vez más practicada en el mundo. Uno puede encontrarse en una ciudad europea con más de un lugar donde puede aprender a bailar tango, que es una de las danzas populares argentina por antonomasia que se practica en las plazas y en las calles".
El tango como danza con proyección nacional e internacional, "ha sido declarado por la Unesco como parte del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Es así que se encuentra que el fenómeno del tango para aficionados está presente en universidades como la de Buenos Aires, o las de Princeton (EEUU), Oxford (Inglaterra), Lyon (Francia) o Toronto (Canadá) que tienen talleres de esta danza para aficionados, como otros tantos centros culturales alrededor del mundo", agregó Constanza.
Quién lo puede bailar?
"El tango, en su especialidad de salón puede bailarlo desde un niño hasta un anciano. Está probado que aporta múltiples beneficios para la salud tanto física como psicológica. Es conocido que el doctor Favaloro implementó un taller de tango entre los pacientes de su fundación por su acción terapéutica: hace bien al corazón y al cerebro, mejora la postura y la respiración, relaja y tonifica. Aunque no requiere una actividad física demasiado intensa, implica un compromiso corporal que hace que las clases de tango representen un tiempo de entrenamiento y cierta gimnasia", afirmó.
Abrazo milonguero
"Además es una práctica profundamente social, porque solo se puede bailar tango con otra persona con quien la unión es un abrazo. El abrazo milonguero que se establece al bailar, permite la expresión de cada persona junto con una sensación de conexión con el compañero y no solo con un cuerpo. Incluso la gente suele decir que experimenta una conexión espiritual con su pareja de baile. Es un abrazo fraternal que se transforma en una pequeña escuela de atención y respeto al otro" sostiene Constanza.
"En Salta hay mucha tradición de tango así como bailarines y profesores muy reconocidos y se hacen eventos de categoría como por ejemplo el Salta Tango Fest. Pero además, esto me llevó a pensar y compartir un proyecto de taller experimental de "tango-conciencia", es decir trabajar los diferentes niveles de conciencia de uno mismo y de la conexión con el afuera, el compañero y el entorno, tratando de comprender que este aprendizaje forma parte del desarrollo hacia el bienestar personal y la introducción a una forma de expresión que es a la vez artística y popular" finalizó.
"Si yo aprendí a bailar el tango, cualquiera lo puede hacer", agregó entre risas Constanza.

Más que clases de tango es una invitación a compartir y conectarse con uno mismo y el entorno, tomando conciencia de una experiencia que nos da bienestar. La cita es en Mitre 331, Pro Cultura Salta, todos los lunes y martes de febrero y marzo de 21 a 22.30. Informes al 421 8654.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora