En la cronología de las antiguas culturas que habitaron el noroeste argentino figura un grupo humano cuyos integrantes han sido señalados como los alfareros más antiguos del país. Esta comunidad se expandió en dirección norte-sur a lo largo de cauce del río San Francisco (perteneciente a la cuenca del Mojotoro) y por su vinculación con este ecosistema pasó a la historia como Complejo Cultural San Francisco. De estas familias que se dedicaban especialmente a la caza y construían sus casas con ramas y barro, salieron los primeros alfareros de los que se tenga noticia en el país. Este eslabón fundamental de nuestra historia ha podido reconstruirse en parte gracias a restos recuperados en sitios arqueológicos como el de Ojo de Agua, ubicado camino a Aguas Calientes (Ruta 10). Se trata de cerámicas realizadas alrededor del 300 o 400 antes de Cristo. Un buen número de estas piezas que contribuyeron a arrojar luz sobre nuestro pasado, paradójicamente, permanecen embaladas y a oscuras en un domicilio particular de General Güemes. Y quien las descubrió espera desde 1992 que algún funcionario comunal o provincial les asigne un espacio apropiado para que sean expuestas y revalorizadas. Son cerca de 80 piezas, la mayoría de ellas en buen estado de conservación. Hay urnas funerarias, pucos (cuencos), vasos y armas de guerra, entre otros objetos. Gustavo Marcelo Flores, un güemense apasionado de la Antropología, la Arqueología y la Museología, es el autor de estos hallazgos. Rescató todo el material del monte, en excavaciones que dirigió entre 1981 y 1992 en Ojo de Agua. Desde entonces es el depositario de este tesoro arqueológico y ha golpeado decenas de puertas con la esperanza de vencer un día la indiferencia de las autoridades.
La mayor parte de los vestigios del Complejo Cultural San Francisco existentes hoy en día corresponden a sitios arqueológicos encontrados en Jujuy. Flores y su equipo de colaboradores fueron quienes registraron por primera vez huellas de esta cultura en Salta. "Encontramos varios sitios de selva -contó-. No había restos de construcción en piedra porque esta cultura aprovechaba los materiales disponibles en el medio donde se asentaban. La mayor parte de las piezas estaban sobre la superficie y en otros casos tuvimos que excavar", detalló.
Flores aclaró que llevó a cabo estas tareas con el aval del Museo de Antropología de Salta: "Especialistas de esta institución fueron al sitio e hicieron un informe de las piezas recuperadas. En esa época no había una ley de protección de patrimonio cultural específica y, por lo tanto, no había una reglamentación acerca de este tipo de excavaciones. Por ese motivo, continuamos nuestro trabajo bajo la supervisión del personal del Museo de Antropología de Salta y de Alberto Rex González, una eminencia en la materia".
Explicó, como desde un primer momento el objetivo fue que estas valiosas piezas integraran una muestra permanente en Gral. Güemes. Incluso se habló de crear un museo en esa localidad especialmente destinado a ellas. Por ese motivo, nunca fueron trasladadas al Museo de Antropología de la ciudad de Salta y Flores quedó como depositario "de hecho" de las piezas, que siguen esperando ver la luz.
"Desde 1992 todo este material está guardado en un domicilio particular de Güemes. Varios intendentes me manifestaron su entusiasmo acerca de la posibilidad de montar una exposición permanente, pero nunca hubo hechos, sólo palabras", se lamentó. Precisó que hubo quien le propuso donar las piezas al municipio, pero Flores no aceptó porque no le garantizaban la preservación ni la adecuada exhibición del valioso legado arqueológico.
Los restos hallados en Ojo de Agua tienen una particularidad: entre las piezas de la Cultura San Francisco se encontraron elementos de otras culturas, como la de Vaquerías, que es un gran enigma de la arqueología. "Son piezas de cerámica de muy fina terminación. También encontramos dos piezas del Altiplano boliviano: una flauta de hueso de suri y un vaso estribo típico de Perú. Esto habla de los posibles desplazamientos de las comunidades en aquella época", indicó el investigador. ¿Cuál sería el cierre ideal de esta historia? "Que estas piezas tengan un espacio físico para que la gente las pueda ver y valorar. Al pueblo de Güemes lo están privando de conocer su propia historia. Hasta me imaginé el nombre: Museo Arqueológico de Sierras Subandinas 'Dr. Alberto Rex González'".

El dato
23 años es el tiempo que llevan embaladas en una casa los restos de la Cultura San Francisco. En Estocolmo hay un museo que atesora una colección de estas piezas.

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