Ella es formoseña y él chaqueño. Es importante hablar de los lugares porque Charo Bogarín y Diego Pérez llevan muchos años fusionando los cantos nativos de las etnias toba (qom) y mbya guaraní con la música electrónica. En esa fusión está la identidad musical de este país y la puesta en valor de su raíz cultural. Tonolec regresa a Salta con dos funciones. Hoy viernes y mañana, a las 22, en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear).

Diego Pérez dialogó con El Tribuno acerca de los recitales que ofrecerán en la ciudad, del proceso creativo de la banda, de la situación actual de los pueblos originarios, de la vuelta a las raíces desde el arte y dio primicias acerca de los nuevos proyectos del grupo.

¿Cómo va a ser el espectáculo en Salta?

Va a ser un recorrido por los cuatro discos de Tonolec, con algunas canciones inéditas, tanto en guaraní, en qom y en castellano en esta mezcla de música de raíz, folclore y música electrónica que nos caracteriza. Será en formato dúo, bastante íntimo, casi como el origen de Tonolec.

No es la pimera vez que vienen a Salta. ¿Qué les transmite el público salteño?

Esta debe ser la séptima u octava vez que vamos a Salta. La verdad que siempre el público salteño nos ha acompañado, desde el comienzo. Creo que tiene que ver con que en Salta la raíz folclórica es muy fuerte.

Contanos acerca del proceso creativo de Tonolec, en esta búsqueda musical que los ha encontrado con una identidad artística muy fuerte... ¿Cómo se logra?

Te voy a hablar primero de cosas que son como fundamentos, de alguna manera, que se fueron generando a partir de nuestra experiencia y de nuestro trabajo. Uno es que venimos aprendiendo de los pueblos originarios, primero de la cultura qom y después de la guaraní, que la integración se da en medio de un proceso. Nuestro primer disco nos llevó casi cinco años de trabajo porque entendimos que para integrarlo teníamos que aprender en tiempo real y de a poco ir viendo todo lo que la cultura tiene para adueñarse y a partir de ahí, recién comenzar a integrar estos mundos. Por otro lado nosotros vemos a la tecnología como una herramienta, no como un fin. Siempre tuvimos muy claro que primero queríamos tener una idea o un proyecto claro de esta integración de sonido que nos represente y a partir de eso usar la herramienta tecnológica en pos de ese concepto, de esa idea, de esa necesidad expresiva. Yo me encargo más de la parte instrumental mexclando lo acústico y lo electrónico, generando la base musical, las texturas musicales y Charo está más encargada de la parte de letras y melodías de cada canción. Y lo mismo con los discos. Los pensamos como un recorrido, no como canciones sueltas, sino unidas por un concepto.

Hablás de este proceso creativo de las canciones y me acuerdo de una que es muy bonita, "Canción de cuna", y te pregunto si en esta búsqueda musical que han venido haciendo en su carrera, ¿está la inquietud de hacer música para niños?

La pregunta es muy buena y da en el clavo. Te voy a dar una primicia sólo porque me lo preguntaste: estamos justo pensando en armar un compilado de canciones infantiles para hacer un disco. Eso es también a pedido de la gente, para el público infantil que es grande por suerte. Venimos teniendo la suerte y la alegría de que en las escuelas y en los jardines nos piden que compartamos las letras de nuestras canciones y muchas veces las cantan en los actos, los chicos en sus casas muchas veces también piden ver los videos de Tonolec y cantan las canciones que tenemos de las comunidades originarias, lo cual para nosotros es primero inesperado y luego un gran orgullo. Ese disco va a tener las canciones infantiles de Tonolec y algunas sorpresas.

El amor que sienten por la música deviene un poco del amor que tienen como grupo por los pueblos originarios. En ese sentido, ¿cómo ves en este presente convulsionado la realidad de la gente de las comunidades indígenas?

Ha habido un avance muy grande en los últimos años, sobretodo en la visibilización de los pueblos originarios. Obviamente que nos queda muchísimo por recorrer y me parece que es dar una lucha en la que hay que empezar a entender que no es de ellos, sino que debería ser la de todos porque que ellos puedan transmitir su cultura , defender su lugar y manifestarse libremente en toda su magnitud es positivo para todos, es parte de nuestra identidad. Creo que de a poquito la sociedad lo va entendiendo, aunque nos quede muchísimo por recorrer y muchísima conciencia que recuperar. Creo que ya hemos iniciado ese camino.

En ese tomar conciencia el arte tiene un rol fundamental. ¿Pensás que ya hay un movimiento de artistas que están volviendo a sus raíces y a poner en valor la cultura nativa, como Lila Downs, entre otros?

Totalmente, sí. Nosotros hemos iniciado una búsqueda personal, como una búsqueda de encontrarnos con las raíces de los lugares de dónde somos, Chaco (Diego) y Formosa (Charo). Y como esas culturas fueron enterradas y avasalladas, escondidas e invisibilizadas, tratamos de hacer un trabajo casi antropológico de campo para ir llegando a encontrarnos, conectarnos y a conseguir el material. Creo también que hubo un gran cambio a partir de la crisis 2001, donde nos dimos cuenta que las fórmulas de afuera no nos servían y que querer ser europeos era malo para nosotros y querer ser norteamericanos también y que no nos queda otra que ser quienes somos porque es lo más lindo que tenemos. En 2001 y 2002 todo el arte se empezó a mirar un poco más para adentro.

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