Ya pasó un año desde que Xu Lizhi dejó su poesía llena de mensajes para un mundo que ni sabe que existió.
Xu Lizhi era un joven de 24 años que dio a conocer la impresionante cantidad de suicidios de trabajadores ensambladores de la empresa taiwanesa Foxconn, a través de los versos que escribía.

Foxconn es una empresa mayor de empleos privados, en cuyo complejo industrial también llamado "ipod citi" trabajan más de 350.000 personas. Casi la mitad vive en el mismo sitio. Ahí las historias de la gente están plagadas de discriminación, de jornadas interminables de trabajo, de hacinamiento y de una gestión de personas con un estilo marcial prusiano.

En este escenario, Xu Lizhi, un joven delgado, de pelo muy corto, con mirada escondida, escribía versos inspirados en su lucha existencial, en sus pensamientos atacados por la angustia, mientras ensamblaba teclas para que el mundo se conecte y escriba mensajes.

Xu Lizhi dejó como legado su propio mensaje que hace rotundo eco en la sensibilidad de los que creemos que el trabajo debe ser vida y nunca muerte. Debe ser libertad y nunca opresión. Debe ser alas y nunca grilletes.
"Taller, línea de ensamblaje, máquina, tarjeta de fichar, horas extra, salario./ Me han entrenado para ser dócil./ No sé gritar o rebelarme,/ cómo quejarme o denunciar,/ sólo cómo sufrir silenciosamente el agotamiento".

Ya pasó un año y muy poca gente se enteró de su muerte. Tal vez nadie lo recuerde. Será porque estamos tan ocupados mirando pantallas ensambladas perfectamente por algún ser humano que, en la búsqueda de subsistir, se aleja de sus sueños.

Cuando la vida se convierte en un "sinsentido", la persona puede considerarse un insumo más en la línea de montaje, tal como lo escribió Xu antes de tomar su decisión fatal: "Un tornillo cayó al suelo / En esta noche oscura de horas extras/ Sumiéndose verticalmente, tintineando ligeramente / Nadie le prestará atención / Al igual que la última vez. / En una noche como esta / En la que alguien se lanzó al vacío".

Xu Lizhi no fue el único.
Lo lamento mucho poeta, seguiremos buscando que todas las organizaciones dignifiquen la vida.

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