Ambientada en los 90, cuando no existían Facebook y Twitter pero sí los blogs, Abzurdah narra acontecimientos en la vida de Cielo (Eugenia Suárez). Esta adolescente de clase media alta tiene el corazón destrozado porque Cocol -el chico que le gusta- no corresponde a sus sentimientos. Bajo el nickname Abzurdah, inicia una conversación por chat con el usuario Hogweed: Alejo (Esteban Lamothe), que la ayuda a superar el desamor.

Ella le corresponde enlazándose en un espiral erotomaníaco con él, a pesar de ser un hombre 10 años mayor. En los vaivenes de esta relación se sumerge en la bulimia ocasional y la anorexia nerviosa constante. Lo que sigue es la progresión de los trastornos alimenticios que se adueñan de Cielo cuando se despabila de la creencia de que Alejo la ama. La chica, ya alumna de Comunicación Social de la UCA, pesándole la decisión de no volver con Alejo, abre el sitio Me como a mí misma. En este espacio virtual brinda contención y consejos a otras jóvenes como ella. Debido a que el servidor atiende las denuncias de apología de la anorexia y la bulimia de los cibernautas, el blog es reflotado varias veces, sobreviviendo intempestivamente con las alusiones a Ana (la anorexia) y Mía (la bulimia).

Tras sus recaídas como amante de Alejo y el descenso a profundidades de autodestrucción inaudita, el tránsito hacia la recuperación de Cielo quedará vedado al espectador. Y los créditos finales con la advertencia de que el segundo país con más casos de anorexia nerviosa es Argentina, detrás de Japón, no alcanzarán al espectador para sentirse él -o su entorno- en riesgo. "Me asusta que haya chicas que crean que es una historia de amor y vacío emocional. La historia en realidad es de una tipa desequilibrada, de familia de buen pasar y vida superficial", dijo Darío Garnica (26) al salir de la sala del cine Hoyts.

Había ido con su novia Josefina Alcalá (24), quien leyó el libro hace unos años. "Cielo en su libro se la pasa halagándose y jactándose de lo inteligente y talentosa que es. Pero después hace declaraciones en las que demuestra que nunca se recuperó. También la película colabora en esta confusión. Todo muy contradictorio", opinó. "Las personas piensan cosas negativas de Cielo, pero sí es obvio que ella no supera su pasado. La vi en un programa con Julieta Ortega (Nosotras, que se emite por el canal Encuentro)", expresó Paola Moya (53). A la misma entrevista alude Rocío Hurtado (19): "Buscá la entrevista que le hace Juli Ortega, donde ella misma confiesa que después de dar a conocer su libro sigue pensando como anoréxica.

Dice: 'En mi familia ser gorda es un insulto'". El pacto ficcional de toda pesadilla se basa en el control de despertar. En esto parece querer insistir Cielo Latini desde su libro Abzurdah y es el concepto que respetó a rajatabla la directora Daniela Goggi. Si bien en el transcurso del filme se retrató con crudeza el accionar degenerativo del personaje, que se autotatúa, se inflige cortes y vomita hasta el líquido que se lleva a la boca, la tensión argumental no provoca angustia ni genera la empatía que ameritaría la aflicción opresiva de Cielo. La única simetría válida es que el infierno no se trata tan solo de un lago horrendo de azufre inflamado que enciende el soplo de la venganza eterna. El infierno está en el propio interior cuando la idolatría hace nacer diosas como Ana y Mía. También cuando las encomiendas sociales generan cultoras de enfermedades -"o filosofías de vida"- devenidas en gurúes que, como bien desengañados están los salteños consultados por El Tribuno, siguen por la vida con un discurso chocante y contradictorio.

"El cielo y el infierno se desatan en ella"

El Tribuno asistió a la proyección de Abzurdah con el realizador audiovisual y director de teatro Juan Carlos Sarapura. Como docente de la cátedra Diseño de Imagen y Sonido, de la Ucasal, y desde su experiencia en proyectos que involucran a la juventud, no dejó de notar el tratamiento didáctico o de denuncia que flota en el filme cuando Cielo hace sus pesquisas en internet acerca de la bulimia y la anorexia, o en los créditos finales durante los que se advierte sobre la gravedad de los trastornos alimenticios con estadísticas.

"Es bueno que el cine nacional nos muestre temas y problemas que nos rozan de cerca. Los docentes deberían venir con los estudiantes porque no solo es entretenida, sino que trata un tema social grave", expresó. Añadió: "Es interesante cómo la directora muestra paulatinamente el decrecer del personaje a partir de su obsesión y su deseo (de estar flaca), aunque no hubo una ambición en la puesta en escena más que como cuestión estética". Existe una alegoría fina que no hubiera salido tan acertadamente de una invención: una "Cielo" que cae en un abismo insondable. "Vale la alegoría porque el cielo y el infierno se desatan en cualquier persona", observó Sarapura. "Alejo es ese hombre que escapa de las responsabilidades y busca el placer ligero y superficial en el aspecto sexual. No quiere comprometerse con los sentimientos y estos personajes abundan en el mundo de los jóvenes", destacó. Por último, atendió al boom del chat, previo a las redes sociales. "Nos fabricamos una ficción paralela a nuestra realidad, y es muy problemático porque internet tiene aristas buenas. Es el cielo y el infierno conviviendo en el mismo sitio", dijo.

Cielo Latini, su tragedia y sus palabras

La autora del libro nació en La Plata en 1984. Comenzó con trastornos alimenticios a las 17 años, cuando pesaba 56 kilos. En entrevistas televisivas dijo que el detonante fue una relación amorosa enfermiza. En lo peor de su condición llegó a pesar 45 kilos en más de 1,70 de estatura.

El libro es un éxito de ventas

Solo 302 ejemplares de Abzurdah quedan en las 45 sucursales de la cadena Yenny. En el local comercial de Salta se vendieron 30 desde el jueves pasado, día en que se estrenó el filme.

"Acá ya no tenemos más y hay poco stock dentro de la compañía, pero este libro siempre se vendió bien por el boca a boca. Más ahora que la portada tiene una imagen de la película", explicó a El Tribuno Jaime Morales, empleado de la librería Yenny. Añadió que la voracidad lectora se va despertando desde que el público se anoticia de la adaptación al cine de algún best seller. Es entonces cuando busca la experiencia de la lectura previa a la proyección cinematográfica. "En el caso de estos libros destinados al público adolescente, por lo general se generan expectativas antes del estreno. Por ejemplo, ya están consultando y comprando por "Ciudades de papel", de John Green", dijo Morales.

Cielo Latini publicó esta novela en 2006. De inmediato se convirtió en un suceso y llevó a la autora por Perú, México, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Colombia y Venezuela.

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