La banda joven más popular del momento se presentará el 16 de septiembre próximo en el estadio Delmi. Antes del concierto y desde un hotel porteño, Agustín dialogó con El Tribuno y adelantó detalles del show.

¿Cómo se preparan para la vuelta a Salta?

Tranquilos, sabemos que la gente va a disfrutar del show. Lo mejoramos desde el Luna Park que hicimos en Buenos Aires. Por eso decidimos llevarlo a toda Argentina. Es un show de nivel internacional.

¿Cómo lo han mejorado?

Es muy diferente a todos, con un planteo mucho más profesional. Es más largo, con otra puesta en escena, con una orquesta más grande: violines, trompeta, saxofón. Es algo más importante y eso es lo que le va a dar la diferencia y consagrar como artista a la banda.

Solés involucrarte en cada puesta, ¿cuánto lo hiciste en esta ocasión?

Mucho y todavía me queda mucho más: retocar más las luces. Nos metemos todos. Tenemos un par de días para afinar detalles. Ahora soy más exigente porque sé que los músicos están preparados, al igual que el equipo. Quiero ir y dar lo mejor, porque va a ser un show tan importante que va a quedar marcado.

¿Tienen pensado hacer un DVD de este tour?

Vamos a registrar toda la gira, que se va a realizar en 12 ciudades. No solo para nuestro futuro, para cuando seamos más viejitos, sino para que la gente que no tuvo la oportunidad de ir, lo pueda vivir. También para que el que dudaba de si era un buen show, para que la próxima pueda compartirlo.

¿Tendrán invitados en Salta?

Ojalá. Me encantaría. Hace poco me invitaron Los Nocheros y me sentí muy bien. Si tuviese la oportunidad de invitar un artista en cada lugar que voy, lo haría.

¿Convocarías a Los Nocheros?

Me encantaría invitar a varios, porque admiro a muchos. Con Los Nocheros estaría bueno, porque ellos también me invitaron y sé que son personas muy buenas y que se coparían. Me gustaría mucho cantar "Entre la tierra y el cielo", la escucho hace mucho y me ha marcado en la vida.

¿Qué te aporta tu participación en el Bailando?

Me ha ayudado mucho en lo profesional, en la exposición. También me ha quitado mucho tiempo y ésa es la parte negativa. Al estar concentrado en el programa a veces no puedo ir a un ensayo. Me cuesta dividir mi tiempo entre las dos cosas. Pero el balance es positivo, sobre todo por cómo uno aprende a manejarse en este medio, que es como una especie de "selva" en la que soy bastante nuevo. Tengo que aprender todavía mucho más.

El grupo tiene dos años y el éxito fue vertiginoso. Vos sos un hombre muy espiritual, ¿guardás algún momento para salir de esa "selva" de la que hablabas?

Sí, medito todos los días. Tengo un momento a solas, porque es como encontrarte con vos mismo. En este tipo de vida empezás a vivir una especie de actuación todos los días. Entonces, si vos no te encontrás con vos mismo, te podés confundir, te podés perder y eso puede llevarte al fracaso no solamente en tu carrera, sino en tu familia y tus amigos. Siempre estoy muy abierto a eso, a la gente que apunta a ese estilo de vida. Porque me ha ayudado, me ha salvado de muchas cosas. Lo pongo como prioritario. Primero, obviamente, voy a poner mi trabajo, pero siempre intento llevarlo de la mano con la parte espiritual.

Entonces, ¿la fama es un arma de doble filo?

La fama es un arma de varios filos que, si no se saben manejar, pueden terminar de arruinar psicológicamente a una persona muy rápido.

¿Cómo te imaginás a los cuarenta años?

Si en dos años me cambió tanto la vida, no sé dónde estaré a los cuarenta. Tal vez en Indonesia, en la playa, comiendo pescado. Ojalá que con todo este crecimiento, no solamente artístico sino también personal, pueda llegar a ser un tipo muy sabio. Siempre apunto a ser feliz y a ser cada vez más sabio, no de saber más cosas, sino de entender un poco más la vida.

¿Quisieras vivir siempre de la música?

No sé si de la música, pero sí del arte. No quiero hacer otra cosa. Si tuve el coraje, de un día para el otro, de dejar todo para arriesgarme a esto, no voy a echarme para atrás. Y esto algún día se va a terminar, pero el día que termine esto, no lo voy a ver como un final, sino como una puerta a otra cosa.

¿Qué ramas del arte te llaman la atención?

Todo lo que esté relacionado con el arte me parece lindo. Es lo que me hace feliz. Me interesan mucho la puntura y la actuación.

Volviendo al tema de la fama, ¿cómo enfrentaron los rumores de enemistad con el cantante de Rombai?

Al principio nos reíamos, hasta que la cosa se puso un poco más fuerte. Cuando empezó, creíamos que era todo parte de un show y que estaba todo bien, pero ya después había gente que en la calle nos decía eso. No nos gustaba que hubiera gente que se lo estuviera tomando en serio, había fanáticas que comenzaron a afectarse. Entonces decidimos cortar con todo eso antes de que se hiciera más grande. Era seguir una mentira. A Fer lo afectó un poco más, porque fue él el que tuvo más problemas, pero lo supimos solucionar. Pudimos hacerlo.

¿Qué quisieras recorrer de Salta?

Me gusta escalar lugares altos y quedarme ahí solo. Subir a un cerro y recorrerlo.

¿Tenés algún recuerdo del público salteño?

Sí, es muy cálido y respetuoso. Me sorprendió porque cuando me pedían una foto, me preguntaban si yo podía, si me animaba, si estaba todo bien. Eso no es muy común. Generalmente, mucha gente, con el pretexto de que es el precio que se paga por la fama, como que te obliga a sacarte una foto y te lo pide de una forma más acelerada. En Salta son personas más sencillas y se manejan, tal vez, a otra frecuencia. Es algo que pude rescatar de las personas de ahí. Las personas me parecen bastante iguales, pero de Salta me acuerdo claro.

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