A Alfredo Muñoz le gusta jugar con los opuestos. Para él, la vida siempre ofrece extremos que, en algún momento, se vuelven complementarios. Pasa con lo efímero y lo eterno, dos conceptos que usó para bautizar a la exposición que inaugurará hoy viernes, a las 20, en el Museo de Arte Contemporáneo (Zuviría 90). Con la muestra de Muñoz, el museo presenta la tercera edición de su proyecto "Salteños en el MAC", que suma su adhesión al Abril Cultural Salteño.
Efímero y Eterno reúne pinturas, fotografías, videos e instalaciones que el artista (médico de profesión y artista autodidacta) trabajó especialmente para esta ocasión. Las dos plantas del MAC estarán ocupadas por sus paisajes sintéticos - abstractos. "Fue difícil ponerle título a la muestra porque es una propuesta integral. Lo efímero es lo opuesto de lo eterno. Cuando el instante, que es fugaz, se vive plenamente, queda eternizado en la memoria", explicó el artista.
"Yo hace tiempo que vengo trabajando con los horizontes y la permanencia fugaz, con el goce del instante. El horizonte para mí no es un límite si no una invitación a avanzar. Es continuidad. Mi pintura habla de eso", agregó.
El proyecto "Salteños en el MAC" es una invitación del museo para artistas que obtuvieron el Gran Premio de Honor de la Provincia. "La propuesta es intervenir el museo con obras que no hayan sido expuestas antes en Salta. Yo empecé a preparar esta muestra hace dos años. Las fotografías estuvieron seleccionadas en el Festival Internacional de la Luz, pero solo se expusieron en La Rioja", explicó Muñoz. Se trata de una propuesta de gran despliegue por la cantidad de obras (140) y por la tarea que Muñoz encaró con fruición para alcanzar su objetivo. "Si bien no es una retrospectiva, en esta exposición intento mostrar lo que vengo haciendo: usar siempre nuevas improntas, aunque eso signifique volver atrás en la historia del arte utilizando hasta técnicas con cierto toque barroco. Me permití obras muy figurativas y otras casi abstractas. Me parecía que el espectador tenía que ver un recorrido", puntualizó.
En las salas superiores del MAC, el público podrá apreciar a partir de hoy las ventanas que Muñoz ha sabido abrir para mostrar horizontes sutiles y fugaces, horizontes áridos y escabrosos, horizontes invadidos por pastizales, horizontes oscurecidos por el humo, u horizontes heridos por alguna clase de sol. Óleos y acrílicos trabajados con pasión y disciplina durante los últimos dos años.
Efímero y Eterno también incluye una instalación de piedras (recuerdos de viaje). "Las traje de diferentes lugares del mundo que visité. Se me ocurrió sumarle este pedacito de mi universo a la muestra. Cada piedra remite a un paisaje. De alguna manera son también la eternización de un instante vivido. No son piedras preciosas; son piedras preciadas", expresó. La "lluvia" de piedras cae en medio de una de las salas, como una síntesis de esa constelación de paisajes que propone el artista.
Muñoz pinta las geografías que lo habitan, adhiriendo al principio fundamental de la abstracción: proponer nuevas realidades, alejándolas de las mímesis. "Todos los paisajes que yo pinto son imaginarios", dice, y no deja el menor intersticio para la duda.

Y en la planta baja...

De las 140 obras que Alfredo Muñoz presentará en las salas del Museo de Arte Contemporáneo, 34 tendrán un cáriz muy especial: llevarán una firma compartida. Se trata de 34 pinturas que Muñoz dejó en puntos suspensivos para que sean intervenidas por artistas amigos. "El proyecto se llama Opuestos Complementarios. Para pintar esas obras usé una paleta basada en el verde y el rojo, que son complementarios. Mi obra se volvió efímera al ser intervenida por otros artistas. La idea es vender esas obras y, con lo recaudado, sostener un proyecto del MAC, que consiste en dictar talleres de arte gratuitos a chicos con cáncer internados en el Hospital de Niños", adelantó Muñoz.

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