Quizá esa sea la primera clave que atrapa al público, que vive a través de los personajes cuestiones que siente como propias.

Pero hay otro gran condimento en la serie: para muchos que pintan los 45 años y más, la imagen de la familia reunida alrededor de la mesa, el respeto indiscutido al padre-abuelo, las normas de conducta de los niños, el "peso" emocional y criterioso de la madre-abuela, la contención que el hogar ejerce sobre quienes lo habitan y, en definitiva, los valores que parecen desaparecer cada vez más, reavivan ese nostálgico recuerdo de una estructura de familia que, al menos en nuestro país, está desapareciendo.

"Las mil y una noches" es, básicamente, una historia de amor. Pero de amor real, profundo, fuerte, ese al que todos aspiramos y no resulta nada fácil. Sin edulcorantes, obliga a esperar el ansiado beso y el abrazo, que parecen no llegar nunca, como en el mismo cuento árabe. Una relación fuerte y distante al mismo tiempo, muy alejada de la rapidísima proximidad corporal de las parejas occidentales cuando de pasiones se trata. Ese también es, sin dudas, un gran atractivo.

La novela tiene una gran cuota de machismo, nada que por estas latitudes desconozcamos, pero las mujeres muestran también una gran cuota de poder e influencia en las decisiones, punto que también juega a favor de los tantos atractivos de la ficción.

No queda atrás el exotismo de la actriz principal, Bergzar Korel (Sherezade), cuya belleza "diferente" la hace parecer salida de un cuento. Otro gran punto a favor. Sumado a la curiosidad el interés que genera un país tan lejano y antiguo como Turquía, cuyos paisajes y gastronomía típica (sopa de yogurt y raki para beber, un licor de frutas, especialmente uva, con toque de anís) se muestran orgullosos.

La novela incluye además pasajes muy claros sobre trata de personas y violencia de género. Directas, nada retorcidas y sin abundar en detalles vanos, las escenas sobre el tráfico de mujeres conmueve y espeluzna, porque no nos es ajeno. Ni hablar de la mujer golpeada.

En definitiva, aunque no nos guste el vestuario ni la lentitud de algunas escenas, entre otros aspectos, esta serie abrió el debate sobre los valores y seguramente hará reflexionar profundamente a los productores y guionistas de ficciones argentinas.

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