A partir de hoy y hasta el 21 se realizará el 1er. Encuentro de Ciencia, Espíritu y Supervivencia en la reserva ecológica Serranías de Zapla (Jujuy). Entre las diversas exposiciones, se destaca una conferencia sobre alimentación esenia que dará Daniela Pérez. Ella es licenciada en Artes Visuales por la Universidad Nacional de Río Negro. Además, desde hace años se aplica a conocer los efectos de los ritmos biológicos y la alimentación natural sobre el organismo humano. Durante sus investigaciones tomó contacto con una forma de alimentación recuperada tras el hallazgo de los manuscritos del mar Muerto en 1946, en las cercanías de las ruinas de Qumrán. Este apéndice compuesto por comentarios, calendarios, oraciones y normas se atribuye a los esenios, una comunidad religiosa judía. Daniela Pérez detalla que esta fraternidad consumía alimentos que estuvieran en contacto con el sol, el agua, el aire y la tierra.
Es decir, se alimentaban de frutas, verduras, granos, leche fresca de animales, pescado cocido con limón tipo ceviche, germinados, miel de abejas, cereales, cebada, trigo, semillas, uvas, frutos secos, higos, almendras, nueces y hierbas del campo. Daniela agrega que los esenios comían las frutas y verduras de estación y obtenían sus alimentos exclusivamente de la zona donde vivían, porque creían que cada hábitat generaba solo alimentos propicios para nutrir a su población y lograr así un desempeño óptimo de las personas según las condiciones del entorno. También se está reponiendo la receta del pan que los esenios elaboraban con granos de trigo germinados, a los que molían y mezclaban con otras semillas hasta formar finas obleas que dejaban secando al sol.

Alimentos vivos

Esta fraternidad no consumía productos cocidos, por eso se dice que su alimentación era "viva" o cruda, a contrapelo de los hábitos de consumo modernos. "Hoy sabemos que la insuficiencia de nutrientes en los alimentos industrializados y el estilo de vida que hemos adoptado -desconectado con los ciclos biológicos- es la razón de la mayoría de las enfermedades y desequilibrios que sufrimos", advierte Daniela Pérez. Para los cultores de esta alimentación, los productos industriales generan toxinas en el organismo y la sobrecarga de los mecanismos de eliminación del cuerpo (colon, riñones, hígado, piel y pulmones). En los antiguos manuscritos esenios se especifican técnicas de depuración y desintoxicación natural como el ayuno, la respiración y la oxigenación del cuerpo, la depuración a través de baños en el río y de sol, así como la ingesta del agua cargada con luz solar y la importancia del lavado intestinal. Estos métodos ayudan a que el cuerpo vuelva a su equilibrio natural. También eliminan enfermedades y llevan a adquirir disciplina y paz.

Entrevista a DANIELA PÉREZ - NATURÓLOGA

“Nos podemos sanar con la alimentación viva”


Como muchas personas que transitan senderos diferentes para la búsqueda de una armonización orgánica, mental y espiritual, Daniela Pérez se abocó a la investigación atendiendo señales de su propio cuerpo. Primero dejó un ambiente laboral al que hoy califica de insalubre y que la llevaba a soportar ruidos y humo de tabaco. Luego asistió a un taller de reprogramación celular. Entonces comprendió que aquello que se piensa, se hace y también los alimentos que se ingieren quedan grabados como memoria, química y energéticamente, a nivel celular.
¿Por qué te interesaste en la alimentación esenia?
Los esenios se preocuparon por entender y definir la importancia del cuerpo humano, conocer cómo y de qué manera funciona y cómo mantenerlo saludable. También reconocieron cómo actúan los elementos en la sanación y el correcto equilibrio del organismo. Se los conocía como los sanadores. Eran portadores de un gran conocimiento basado en las leyes naturales que dan continuidad a la vida y nosotros podemos aprender de la misma naturaleza con nuestras experiencias y a través de la observación.

¿Hallaste un soporte científico para estas conductas?
Estudios científicos justifican esta práctica de comer alimentos crudos al demostrar que superando los 45ºC los alimentos comienzan a perder su vitalidad y valor nutricional, y muchas frutas y verduras que son alcalinas en el proceso de cocción se convierten en ácidas. Varias investigaciones han demostrado que las enfermedades no pueden desarrollarse en un medio alcalino y que la mayoría de los cánceres, por ejemplo, aparecen y se propagan en un medio ácido. Por eso es muy importante mantener el equilibrio en el PH de nuestro cuerpo, que es aproximadamente de 7,14. También en la cocción se destruyen las enzimas necesarias para que los alimentos puedan ser digeridos y así el cuerpo se ve obligado a ceder enzimas metabólicas con el fin de que se den las reacciones químicas necesarias para realizar el proceso de la digestión. De esta manera el cuerpo pierde gran parte de su energía en este proceso. El cuerpo necesita alimentarse para obtener energía vital que nos brindan generosamente los alimentos provistos por la naturaleza.

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