"Yo veía aquel día de otoño/ en el que entró en el salón/ una mujer de vestido blanco/ seguida de un hombre de saco (...)/ Las campanas sonaban/ Y la gente miraba cómo se casaban/ Esos jóvenes que danzaban/ Y hoy y mañana, les debo mi alma". En "Vamos a la boda" (1992), Santiago Albarracín Cointte tomaba uno de los senderos posibles de la literatura y era "invitado" al casamiento de sus padres. Su hablante lírico contaba, con la perspectiva de un narrador omnisciente, un momento de la vida de los padres en el que tal vez muchos niños querrían haber estado. En este y otros poemas de "Ogaitnas", su primer libro, él ya se podía preciar de su condición de artífice, aunque ahora, con "Odnum" su segunda publicación, da cuenta de algo más que de sus propias y confesionales experiencias.


Leyendo los 27 poemas que componen este libro se percibe su afán de plantear nuevas sensibilidades que digan algo sobre el modo en que se enfrenta al mundo y de una vida interior que comienza piel afuera. Santiago tiene 17 años y está cursando el quinto año de la secundaria en un colegio privado. Mañana en el marco del Abril Cultural salteño presentará, a las 20, "Odmun" en Pro Cultura (Mitre 331). Lo acompañarán Viviana Ceballos, Eduardo Ceballos, Rodolfo Aredes, la Lic. Núñez Burgos y Julio León. Actuarán la banda musical de la Provincia de Salta y el fortín Martina Silva de Gurruchaga.

El Tribuno lo entrevistó días antes de este acontecimiento. En la charla se cuelan su familia, su futuro y su predilección por materiales que siempre han sido considerados centrales para la poesía como los sentimientos, la historia y la filosofía. Así como sus poemas, limpio de maquillajes y afeites, Santiago reconoce con naturalidad que no anhela la perfección "aún me sigo comiendo los puntos y algunas haches", pero ya se ve en él la sabiduría de entender que la poesía es siempre más un umbral que un camino.

¿Cómo son tus momentos de creación poética?
Tengo justo la idea y necesito escribir las ideas donde surjan. Tengo dos agendas con las que salgo a todos lados para no perder nada y llego a mi casa y escribo en mi computadora.
¿Qué libros te han brindado un momento de asombro?
"Los cuentos de la selva", de Horacio Quiroga; "El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry; "La vuelta al mundo en 80 días" y "Viaje al centro de la Tierra", de Julio Verne; las fábulas de Esopo, algo de Jorge Luis Borges, mucho de Gabriel García Márquez, algo de Pablo Neruda. Pero también leo diarios, revistas, enciclopedias, historia de los partidos políticos, historia argentina, mitología, historia mundial, la vida de Nelson Mandela... Son tantos que no los recuerdo a todos.

¿Y qué estás leyendo ahora?
Actualmente estoy leyendo "No hay silencio que no termine", de Ingrid Betancurt, una historia que te lleva a meditar sobre la vida. En el colegio estamos leyendo "El cartero", de Antonio Skarmeta; "La resistencia", de Ernesto Sábato; Fragmentos de Carlos Cullen y "El cuidado del otro". Bueno en realidad son para leer en el año, pero yo ya los leí a todos (ríe).

En "Mundo" y "El poema" hay ideas de desarmar lo ya construido, de romper fronteras, de superarse y vivir sin límites. ¿Por qué valorás tanto estos conceptos?
Sin embargo los límites son el respeto, el cual no me atrevería a trasponer. En mi poesía "Mundo" cuando termino con la frase "toma el control" me refiero a construir algo mejor. En "El poema" descarrilar el mundo es desestructurar, pero con respeto, recordando siempre nuestras raíces.
¿Tenés referentes en la escritura?
No sé si tengo un referente, escribo lo que me dicta el corazón. Mis poesías no tienen un tema específico, escribo sobre lo que siento, lo que me pasa o lo que veo. Mi familia me enseñó que disfrute, que haga lo que siento. Siempre me dicen: "Volá, volá".

Tu libro se llama "mundo" al revés, como un mensaje de que tenés la mirada volcada hacia el exterior, más allá de tu entorno. ¿Qué problemas te preocupan del mundo?
Mi mirada está volcada a lo que sucede actualmente en el mundo. La pobreza, la desigualdad social, la falta de valores, las oportunidades cero para los chicos tan -o más- talentosos como yo.
¿Cómo definirías a tu libro?
No es más que una pequeña muestra de lo que puede esconderse dentro de uno mismo, las pasiones que viven dentro de mí, las que son dominadas y me dominan. Justamente estoy hablando de todos los seres que habitan este mundo y cuando hablo de seres me refiero a que todavía hay buenos valores como también hay lacra humana.

¿Qué lugar tiene la poesía en tu futuro?
Cuando empecé no sabía en qué me estaba metiendo, pero hoy sé que no viviría de esto. Lo hago con gusto, pero sin presión. Estudiaré abogacía y me dedicaré al Derecho Internacional y continuaré escribiendo como hobby.


¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora