Puso un freno freno, se bajó de las tablas y se dedicó a disfrutar y conectar con la baby, a quien eligió bautizar como Simona, inspirada en Simone de Beauvoir, la escritora que Anabel Cherubito interpretó hasta hace muy poco –y retoma a mitad de año– en Ser ellas, obra teatral de Erika Halvorsen y dirigida por Adrián Blanco, con Ana Celentano (Evita) y Julieta Cayetina (Frida Kahlo). "Fue muy loco porque nunca había deseado ser madre. Soy de las mujeres que piensan que tenemos derecho a elegir si queremos o no queremos la maternidad, y no me quería sentir presionada por la sociedad", asegura la actriz, que cursa la semana 39 de embarazo y tuvo como prioridad "sentir que realmente lo deseaba".

Apenas se conocieron con el exfutbolista y médico naturópata Luciano Alvarez (36), con quien dice sentir "un amor que es inspiración pura", armaron "una familia entre los dos, los gatos y el perro". Lo primero que él vio cuando llegó a la casa de esta mujer tan independiente y autosuficiente fue "el libro Hijos, no, gracias". Luciano ya sabía que Anabel no quería saber nada con tener descendencia, pero un día le dijo que le tenía que contar algo. "No sabía cómo decírmelo, pero me contó que sentía que íbamos a tener una nena. Y yo, nada, lo escuché y me quedé impresionada. No es que tenga algún tipo de videncia, pero estamos muy conectados. Me empezó a despertar algo por el amor que siento por él", relata Anabel y agrega:"Cuando empezamos a buscar no sabíamos si podíamos. Yo me cuidé toda la vida, además no soy ninguna pendeja". Ni bien probaron, la actriz sintió que había quedado, pero lamentablemente perdió al bebé a las seis semanas. "Ahí me di cuenta de que el deseo era verdadero, porque me quería morir. Pero al mes volvimos a intentar y ahí quedamos de Simona",confiesa la pelirroja, que se enteró del resultado positivo tras una gira con la obra en Bahía Blanca. "Cuando llegué me hice el Evatest, pero pensaba que no estaba embarazada porque no sentía nada. Cuando me dio positivo, no lo creía, así que necesité comprar otra prueba para confirmar la buena noticia", rememora. Siguió sobre las tablas hasta el mes cinco, intepretando a Beauvoir, quien jamás sintió el deseo de ser madre. Por eso es que cuando pisó el escenario para encarnar a la escritora, y con una vida en el vientre, "fue muy fuerte".

A LOS 42, PERO COMO A LOS 30. "Desde el comienzo tuve un embarazo estupendo. Lo único que sentí fueron algunas náuseas y migraña", recuerda Anabel, que aclara que según los estudios de ADN, su cuerpo lleva el embarazo "como si tuviera treinta años". "Los niños siempre me encantaron, y a lo mejor tuve parejas que querían ser padres, pero yo nunca he sentido las ganas. Siempre tuve necesidad de libertad, de decisión, de que nadie dependa de mí, por eso es que me costaba estar en pareja", confiesa la actriz que antes de conocer a Luciano, hacía cinco años que no tenía una relación duradera: "Soy muy solitaria".

CONTRA EL CONSUMISMO DE LA MATERNIDAD. "Detesto los baby showers y la verdad es que no me interesa entrar en la compulsión de comprar cosas", dice la futura mamá, que piensa darle la teta a Simona y volver a las giras teatrales apenas pueda. "Esta vez es la primera que no me importó dejar trabajo. Me bajé de la omnipotencia y me dejé cuidar. Vivo sola desde los 18 y cuesta aprender a vivir distinto", asegura, y resume: "Hasta ahora ha sido un aprendizaje alucinante". ¿Qué la espera? Un deseado parto natural "y respetado" que sucederá en la clínica Finochietto y sin resistirse a las bondades de la Peridural. Y cierra: "Obvio que preferiría tenerla en mi casa, con esas parteras que te cantan mantras, pero no pienso correr ningún riesgo, no hace falta.

Revista GENTE

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