Daniel Cávolo juega con las técnicas de la acuarela y coloca los pigmentos puros y diluidos creando una visión particular diferente a las acuarelas típicas. Se define por el color y por las temáticas urbanísticas, religiosas y principalmente el paisaje de la puna, plasmando en el papel lo que antes se grabó en su memoria, postales de historias y colores.
Nacido en Salta, desde muy joven mostró su inclinación por el dibujo y la pintura y ya daba sus primeras pinceladas. Comenzó a desarrollar su amor al arte y se dedicó permanentemente a formarse con diferentes artistas del medio en diversas técnicas como el óleo, el grafito, acrílico, tintas y acuarela entre otros.
Tomo clases con Otilia Carrique quien le dio los primeros conocimientos, luego lo hace con Ramiro Dávalos, Neri Cambronero y también aprendió el arte del Mural con Antonio Yutronich.
Así fue creando su propio estilo de la pintura, quedando fascinado, quizás con el más complejo, la Acuarela. Esta técnica representaba un desafío permanente, poniendo a prueba la creatividad y la imaginación, en una mágica mezcla de agua y de pigmentos, delineando así cada una de sus obras. Viajó e incorporó estilos de otras escuelas como la Peruana, Boliviana y Europea, hasta que definió su propio estilo, adoptando lo mejor de cada uno. En sus obras más recientes se observa la inclinación al hiperrealismo y proyecta realizar durante el año en curso una exposición dedicada sólo a esa escuela. Como acuarelista lleva más de 30 años y tiene obras repartidas por el mundo.
Entre sus trabajos también ilustró varias cartillas, realizó mapas ilustrados de la ciudad y desarrolló en acuarela el mapa de los circuitos turísticos del Noa y del Tren a las Nubes en acuarela.
La muestra permanecerá habilitada hasta el 30 de abril en hall de la Casa de la Cultura, donde hoy a partir de las 20.30 ya estarán expuestos.


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