Salta tiene creadores enormes en el universo longevo de sus letras. Carlos Hugo Aparicio, jujeño, pero habitante de nuestro suelo desde su infancia, es uno de ellos.

A pocos días de cumplirse de cumplirse un mes de su partida física, la 41 Feria internacional de libro de Buenos Aires, celebró la obra de este artesano del silencio, referente de las nuevas generaciones de escritores del NOA.

Así, el stand de la provincia, se pobló de sus libros para recordarlo. Sus familiares viajaron para el evento y escucharon atentamente las palabras de Leonor Flemming, quien destacó: "La característica del arte contemporáneo es el hecho de fijar la vista. Carlos Hugo Aparicio fija la vista en ese suburbio, en esa orilla desvalida, en esa gente que tiene que sobrevivir a todas las carencias, donde tal vez la más importante es la falta de futuro. Es un mundo donde todo es costoso. Eso se ve perfectamente en su literatura", dijo y agregó: "Aparicio es juez y parte de ese mundo que el dinamiza en la ficción. Tenía una gran capacidad de síntesis, con finales donde siempre hay una sorpresa. Tiene siempre una mirada crítica sobre esas situaciones de carencia y, a la vez, de gran ternura y gran piedad por sus personajes".

Además, Fleming puntualizó: "Carlos Aparicio es un antecedente lejano, pero precoz de lo que muchos años después de dio en Buenos Aires: la poesía chabona, que contaba el ambiente de las villas. El espacio es lo que se asemeja, porque en la ciudad de provincia esos márgenes eran doblemente desvalidos y marginados. Estaban marginados de la Capital y en su provincia, en su propio suburbio pobre y lleno de carencias. Eso es una anticipación de esa otra literatura, es un antecedente en el hecho de fijar la vista. Él creó escuela en Salta, muchos cuentistas posteriores que han tomado ese mundo".

Por su parte, Salvador Marinaro, recorrió la obra de este autor cabal y explicó: "Su aporte más original para la literatura de Salta es desde su cuentística. La marginalidad, la orilla que toma la literatura de Aparicio es una orilla transeúnte, de transición. Constantemente se están haciendo menciones al tren, a los medios de transporte. Eso tiene que ver con la transición del campo a la ciudad".

El autor de "Sinfonía de Mareados", detalló que Aparicio "Construye una literatura marginal desde la vivencia, desde lo sensible. Su lenguaje es de una intimidad tal que coloca al lector en la intimidad con los márgenes. Ese lenguaje es, precisamente lo que más transmite en la literatura salteña, es un lenguaje de la simplicidad, pero también de la intimidad hacia los sectores populares"

Asimismo, Marinaro consideró que el hacedor de "Pedro Orillas": "Muestra un camino distinto a través de una literatura autosuficiente, no como espacio para el cambio social, si no que se construye en si misma a partir de su sensibilidad".

La velada de homenaje contó con imágenes del realizador Alejandro Arroz llevó sus cuentos al cine con "Luz de invierno".

Con la alegría de saber que los hombres como Aparicio perduran entre sus creaciones, los familiares participaron activamente del encuentro. Leonor Fleming aportó una anécdota para concluir la reunión. "Aparicio, me dijo una vez: Por suerte yo no vivo de la literatura, porque al ser famoso, eso empieza a obligar un camino que seguramente marchitaría mi obra", reveló. Es claro que su legado, lejos de marchitarse, ha florecido y continúa sembrándose entre sus lectores y colegas, entre sus personajes y sus versos, que viven más allá de las páginas en la memoria de quienes los habitan.

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