Contemplándose su inauguración el próximo 2 de octubre, ya se dieron a conocer los trabajos premiados en el XXXV Salón Provincial de Artes Plásticas de Salta.

Como ya se informó, en esta ocasión el gran premio de honor estaba destinado a la especialidad grabado, y recayó en María Dolores Rodríguez por su pieza "Caída libre agua", aunque el primer premio del Salón en grabado fuese declarado desierto.

Leonardo Cabral, autor de El Quirquincho, pieza que se encuentra en la rotonda de ingreso a Castellanos, sobre la ruta a Vaqueros, fue galardonado con el primer premio en escultura por la obra "Un mundo elevado", que recuerda un tanto al asteroide B 612 de "El Principito" de Antoin de Saint-Exúpery. Su obra de la ruta 9 se convirtió en emblemática referencia para los salteños. Su estructura recuerda la importancia de reciclar y el animal es propio de la memoria colectiva de nuestra región.

En este caso, "Un mundo..." tiene fundición en aluminio y acero soldado con chapas y alambres. "Un poco es la continuación de otras obras que se refieren al pequeño mundo. El formato me hace acordar un poco al asteroide del Principito. Siempre me salen piezas muy orgánicas. Es que me gusta trabajar con esa impronta y un poco también es una reflexión sobre el mundo que habitamos", dice Leonardo.

"Después está el concepto de 'elevación'. Creo que una escultura está ahí, elevada, como un pequeño edificio más de la ciudad", cuenta.

Aunque Leonardo en general encara obras de gran tamaño, exigido por el material que utiliza para expresarse, en este caso se trata de una obra más pequeña. Adquirida para la colección de la Provincia, formará parte de las muestras que la Secretaría de Cultura lleva por diferentes salas de exposición en el territorio.

"El mercado limita las piezas de grandes dimensiones y por eso, en general, uno las realiza por encargo. Es difícil venderlas porque es más difícil ubicarlas en un espacio físico. En general las esculturas tienen esta dificultad. Un cuadro es más fácil porque es plano, en cambio para una obra de tres dimensiones hay que disponer de un espacio específico. Tengo que decir que también me gusta hacer cuadros, pero ¡tengo que ponerle dimensiones!: relieves, volúmenes, materiales. Es que uno aprende a imaginarse las cosas así y por más que hagás un dibujo a lápiz, lo hacés con tres dimensiones. Es una forma de ver al mundo", dice Leonardo Cabral.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora