Hoy a las 20, en Pro Cultura Salta, Mitre 331, se presentará el libro "Apuntes en blanco y negro", del periodista Humberto Echechurre.

Se trata de un texto editado por Nueva Generación y se suma a otros libros anteriores de Echechurre: "Periodistas bajo fuego", "A solas con el Cuchi Leguizamón" y "El último caminante", sobre las visitas del poeta cubano Nicolás Guillén a la Argentina.

Echechurre es también ganador de la beca Reuter-SIP con la que participó en los seminarios que se ofrecen en Miami. También fue becado por el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo y participó como periodista de coberturas internacionales.

En sus 156 páginas, "Apuntes en blanco y negro" va desgranando historias reunidas a través de "Apuntes íntimos", "Apuntes tristes"... hasta lograr una narración compacta en la que sobresale el dominio de la escritura, lograda en los 38 años que ejerce en el diario El Tribuno, de donde actualmente es uno de los jefes de sección.

En este caso, el célebre Gringo muestra que es un animal de redacción, puro, "natural born...". Y como tal, esta vez cedió a la tentación -omnipresente en todos los oficiantes del singular trabajo de informar- de contar cómo se vive puertas adentro lo que hace el mundo puertas afuera.

Asesinatos, raptos, corrupciones varias pasan apresuradamente a través de las redacciones buscando convertirse en noticia y treparse al diario de mañana. Pero no sin dejar sus rastros impresos en la vida de los redactores. Al cabo, su piel queda como tatuada de cientos, de miles de esas historias. A veces ínfimas, a veces inconmensurables, pero nunca indiferentes. Y no existen muchas oportunidades para exorcizar esas dolorosas presencias, excepto, como hace Echechurre, que se escriba un libro para lograrlo.

Y aquí hay otro de los costados de la presente publicación: se trata del libro de una de las personas que estuvo en el ojo de la tormentosa época por los que atraviesa la Humanidad en estos años. Al menos, a la Humanidad que le tocó en suerte vivir en este pedazo de geografía. La mirada de Echechurre, a través de su alter ego "Ariel Mejía", es un vistazo sobre la historia reciente. A pincelazos, casi murmurada o como escenario de fondo por donde transcurren los personajes. Sin pretensiones de investigaciones sesudas ni datos reveladores, pero no por eso superficiales. Al contrario. Una mirada plenamente humana, condición que se necesita abandonar para escribir diariamente. En este caso, Echechurre se toma la revancha y cuenta los sucesos con la profundidad de lo poético.

Porque en el devenir de su oficio de enterarse de las vidas ajenas y sus hechos, el escritor descubre una de las formas de la belleza. De hecho, invitamos a leer "Apuntes en blanco y negro" y disfrutar de ese viaje que logran brindarnos los buenos libros. De eso se trata y Echechurre bien lo sabe.

Así logró un texto encadenado, que si bien puede tropezar a veces con alguna que otra disonancia, es una experiencia polifónica, sobre todo, agradable. Para saborear como uno guste: de un solo trago -se deja leer fluidamente- o a largos bocados, deteniéndose en imágenes, en construcciones sintácticas, en la fuerza de las imágenes y otras experiencias sensoriales que con oficio el escritor distribuye a su antojo.

¿Y por qué "..en blanco y negro"? Porque esos son los colores originales "del diario", antes de la llegada de las tecnologías aplicadas a la información. Es como declarar: "Estas son las memorias de la Redacción". Ese laboratorio donde diariamente experimentan los espíritus indagadores, como el de Echechurre.

Un barco de papel, pero que no zozobra en medio de los mares embravecidos de la realidad diaria. Disfrutémoslo.

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Sección Editorial

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