Lito Luna y los bailarines que dirige fueron los conductores de un cuidadoso paseo imaginario por las provincias durante el que bebió de sus culturas, tomó sus ritmos típicos y festejó con su gente.
Por eso no fue casual el nombre del espectáculo de ayer en el Teatro Provincial: "Argentina, tierra mía", con el que el Ballet Folclórico cerró su prolífico año y participó de "La cultura no duerme", el programa que reúne los ciclos oficiales de orquestas sinfónicas -adultos, jóvenes y niños- y los cuerpos de baile, con músicos de bandas locales especialmente invitados.
La potencia del malambo sureño y la contundencia del Triunfo sorprendieron en el cuadro pampeano de la apertura. La parada siguiente fue el alegre Litoral, confluencia de inmigrantes con sus ritmos y costumbres.
La cultura rioplatense tuvo su turno a renglón seguido y ahí, reinó el tango.
Breves paradas en zambas, gatos y chacareras, desembocaron en un cierre sorprendente: la marcha militar "Avenida de las camelias", verdadero broche de oro para una noche de excepción, la segunda de "La cultura no duerme", aplaudida de pie.
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