La semana pasada brilló en Buenos Aires la mayor feria de arte de América del Sur: arteBA 2015. El Tribuno estuvo en la inauguración invitado por Chandon, una de las empresas que apuesta por el arte y apoya este evento que crece año a año y convoca a algunas de las galerías más importantes de la región. arteBA es una feria de galerías de arte, donde cada una expone en su espacio asignado a los artistas que representa. Según la revista especializada ArtNews, se trata de la tercera feria con más convocatoria en el mundo.

En La Rural de Palermo convivieron más de 80 galerías de 18 países, que expusieron a más de 450 artistas. En esta edición, que lleva 24 años, participaron más de 10 museos, entre los que estaban los prestigiosos Tate y Guggenheim. A ese mundo fascinante lo completan los curadores de arte y los verdaderos artífices de todo esto: los compradores de arte.

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Obra de Juan Becú, Beau Geste.


Marta Minujín irrumpe en el espacio ataviada con su estilo luminoso y sus infaltables anteojos. Su flequillo rubio se agita suavemente con sus pasos firmes y enmarca su sonrisa perfecta, que saluda a los curiosos y cholulos que la apuntan con teléfonos. Es, sin dudas, la rock star de la fiesta. No muy lejos de ahí un hombre casi de alpargatas, absolutamente desapegado de los peinados y vestidos estrambóticos, pasa a contra mano por la muchedumbre y sale por la puerta que entró Marta a fumar un pucho. "Dame uno de los tuyos, que me quedé con estos que te regalan acá y la verdad que no me gustan", dice el salteño vecino de Molinos, Mariano Cornejo, tal vez uno de los artistas que más vendió en arteBA, a la que no falta hace 20 años.

Adentro la gente pasea por los pasillos. Los más se detienen ante unos grabados fabulosos de Antonio Berni. Otros se congelan ante lo que parece imitar un estómago de un animal, con sus respectivas tripas. Un curador interpreta esa obra para algunos visitantes y una señora se pone los anteojos, como para ver más de cerca y encontrar esos argumentos que escucha del objeto frente a ella. Más allá unos grabados del inconfundible Xul Solar, siempre llenos de ocultismo.

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¿Cuál es el límite entre un objeto y una obra?


También se pueden distinguir las obras del Grupo Mondongo, que hizo furor en presentaciones anteriores. Un poco para el otro lado hay artistas que no se reconocen tan fácilmente y hasta sorprenden: un par de botines gastados, un cactus alimentado con una botella de Gatorade y unas manzanas mordidas en distintas etapas de descomposición son solo unos ejemplos. En contraposición es muy difícil no detenerse, por ejemplo, ante el cuadro de las flores multicromáticas y con textura de Juan Becú, de la galería Nora Fish. Algo parecido le puede pasar a alguno con la obra de Fabián Burgos, con sus rayas deformadas como por un calor invisible, donde los ojos intentan llegar a una explicación.

Todo eso y mucho más es arteBA. Aunque es posible, para el que no vive del arte, preguntarse en esa feria de cambalaches artísticos ¿qué es realmente una obra de arte? Existe una tensión latente y se escuchan algunas preguntas válidas: ¿Hay artistas que nos toman el pelo o la obra de arte es justamente buscar perturbar a algunos? ¿Son realmente espíritus vacíos que no tienen mucho más que trasmitir o se trata de algo tan profundo, irruptivo e irreverente que les permite expresarse sin que todavía el resto de los mortales pueda comprenderlos?

Para Martín Sastre, director de la película Miss Tacuarembó y el responsable de la instalación multimedia llamada Time, expuesta en el espacio Chandon, arte es lo que sale de un artista, luego es validado por un curador y expuesto por un museo o galería. Para Mariano Cornejo, en cambio, "si eso fuera cierto no se hubiera hecho arte nunca, porque lo que valida una obra es la intervención del artista en la materia que antes no existía y el curador y la galería nada tienen que ver con ese proceso". Dos miradas opuestas, porque hay para todos los gustos y sobre gustos, no hay nada escrito.

Un estímulo para los artistas jóvenes

Todos los años Chandon compra una obra de un artista joven.

Este año Chandon convocó a Martín Sastre, artista y director uruguayo, para intervenir el Espacio Chandon. “El arte de tomarse el tiempo para celebrar” es la razón que Chandon propuso para arteBA 2015. Los espectadores pudieron donar al arte los minutos dedicados a apreciar la intervención, para apoyar a un artista emergente.

“Cada año participamos con mucho entusiasmo de arteBA, apoyando el Barrio Joven Chandon y proponiendo una experiencia artística innovadora para el público en nuestro Espacio Chandon. La propuesta que nos presentó Sastre y el concepto que trabajamos en conjunto está alineado con nuestros valores, porque es una marca que trabaja desde hace muchos años apoyando al arte”, dijo Fernando Gouiran, Director de Comunicaciones y Eventos de Möet Hennessy Argentina.

“Buscamos que el tiempo que dedican los espectadores a experimentar el Espacio Chandon, sea productivo y donado a un o una arista joven para que lo dedique a la creación o la presentación de sus trabajos”, comentó Sastre. El video fue rodado en Nueva York el jueves 5 de enero durante la tormenta de nieve más intensa desde 1935. “Al pensar en la nieve yendo al revés, subiendo, visualicé las burbujas del espumante”, agregó el artista.

Además Chandon continúa como primer comprador a puertas cerradas de arteBA. En esta edición otorgó el Premio Adquisición a “Sin título” de la artista Valeria Maggi (Buenos Aires, 2015), de la Galería Hache.


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