Compositor de más de 800 canciones, con 45 discos editados y más de 100 millones de placas vendidas, Charles Aznavour es en la actualidad el más popular intérprete de la canción francesa y el más renombrado del género romántico. Hoy cumple 91 años y está en plena actividad; la semana pasada actuó en Madrid y a finales de este año tiene previsto una serie de recitales en París.

El 22 de mayo de 1924, Ígor Stravinsky estrenó su Concierto para piano e instrumentos de viento (opus 42), ese día nacía, en el animado y popular Barrio Latino de París, Charles Aznavour. Hijo de humildes inmigrantes armenios (sobrevivientes del genocidio turco). Al desgarbado chico lo inscribieron como Shahnourh Varinag Aznavourian. Después de fracasar con la visa del viaje, la familia optó por quedarse en la París donde abrieron un restaurante. La iniciativa culinaria no fue para nada venturosa y la familia vivió muchos años en una situación de extrema pobreza.

El primogénito padeció, además de una infancia difícil, una estatura pequeña que no le permitía sobresalir en su temprano afán histriónico; su voz ronca y su mínima talla eran motivo de cargadas. Lo comparaban con el lisiado Quasimodo de Víctor Hugo. "Sólo le falta salir al escenario con una pata de palo", se burlaban con ironía. Debido a la inclinación actoral, sus padres logran inscribirlo en una escuela de actuación, donde participó en varias obras. Para el futuro compositor, cantante y actor, aquellos difíciles días no fueron del todo triste.

Parte de aquel tiempo lo evocará luego en La Bohemia: "Teníamos salud, sonrisa, juventud y nada en los bolsillos".

Desde el día en que escuchó una canción de Maurice Chevalier, el pequeño ayudó a los suyos actuando en cafés y teatros. Hizo su debut cuando tenía 11 años.

Los años de la II Guerra Mundial fueron muy duros, trabajaba en lo que podía, vendiendo diarios y traficando en el mercado negro de París. Formó ocasionalmente un dúo en 1941 con el compositor Pierre Roche y él mismo se puso a escribir canciones. Fue entonces cuando le estrenaron creaciones suyas, nada menos que Gilbert Bécaud, Juliette Gréco y Edith Piaf. El Gorrión de París le propuso trabajo al conocer sus humildes orígenes. "¿Qué tengo que hacer?", preguntó el muchacho, y ella contestó: "Serás mi acompañante, mi chófer, mi compañero de borracheras...".

"Yo la admiraba desde muy joven. Estuve enamorado de ella ocho días. Que no fuera amante suyo me permitió en cambio ser muy amigo. Sepa usted, que la amistad dura más que el amor.

En su última presentación en el Grand Rex, dijo que siempre está encantado de reencontrarse con la querida ciudad de Buenos Aires.

Otro párrafo aparte merece su vida actoral, fue protagonista de varias películas notables: Un táxi para Tobrouk, El tambor de hojalata, Diez negritos y Las cuatro verdades.

No existe otro caso en el mundo de la canción como el de Charles Aznavour.

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