El 19, 20 y 21 de este mes se desarrolló la tercera edición del Danzaencuentro, un certamen que se enmarca en el programa Latinoamérica Baila. Veinte bailarines fueron seleccionados entre más de 150 participantes para capacitarse en Nueva York, en la prestigiosa Vassiliev Academy of Classical Ballet. De acuerdo con su mérito obtuvieron diversos porcentajes de becas para cursos de verano (del hemisferio Norte).
Además, Agustina García (19), del ballet de María Emilia Martearena, y Amalia Fernández Muiñoz (14), bailarina independiente, fueron invitadas para cursar un año en la academia Vassiliev, lo que incluye la posibilidad de ganarse un puesto en la compañía y permanecer allí indefinidamente.
Todos deben confirmar la participación hasta febrero de 2017 y si algunos rechazan el beneficio se abren las posibilidades para otros alumnos.
El jurado estuvo compuesto por Andrei Vassiliev, Gustavo Lesgart y Miriam Pedrazzoli.
El 19 y el 20 los maestros dictaron un seminario de repertorio, técnica básica, puntas y partener. El 21 se efectuó la competencia para buscar a los primeros, segundos, terceros, cuartos y quintos (estos últimos, menciones especiales) de 12 categorías, que iban desde semillitas a mayores 2.
Este año concursaron bailarines de Jujuy, Tucumán y Salta.

Oportunidades

El bailarín con el "don" es un reflejo en el que al maestro le gusta mirarse y son esas aguas las que busca purificar y hacer rebasar. "La intención del Danzaencuentro es que ellos viajen y conozcan otras realidades. Muchos maestros tenemos el ego muy grande al decir: 'Tengo 20 bailarinas buenas'; pero la intención no es solo tenerlas en la escuela, sino que salgan a buscar un futuro en esto. Muchas quieren formar parte del elenco estable de alguna compañía. Hay muchos caminos, pero somos los maestros quienes debemos mostrárselos", le dijo a El Tribuno María Emilia Martearena, directora de la academia homónima, del Nouveau Ballet y organizadora del Danzaencuentro.
El trabajo duro y disciplinado hace emerger las cualidades en los bailarines, pero las familias suelen impedir que la danza se baste a sí misma para convertirse en el modo de vida de sus hijos. "Por ahí les gusta mucho, pero los padres les dicen: '¡Qué vas a hacer! ¡Te vas a morir de hambre con esto!' y quieren que estudien carreras tradicionales. Pero cuando son famosos son los primeros en decir: 'Es mi hijo el bailarín'. Sería bueno que esto ocurra desde el primer momento", definió.

Un sueño

Al artista le toca, parafraseando al poeta portugués Fernando Pessoa, el deber de soñar siempre. "Si algunos tienen en la vida un sueño y le faltan a ese sueño" no pueden ser los artistas. Virginia Tejerina (18), de la academia de danzas de María Emilia Martearena, obtuvo un 30% del alojamiento y el cursado en la Andrei Vassiliev. Aunque se dice muy emocionada por este reconocimiento, le preocupa cómo juntará el dinero que sustancie su sueño. Ella da clases para los alumnos que se inician en las danzas clásicas. Además, como tiene habilidad para elaborar platos dulces, quiere hacerlos para vender.
"La danza es algo que amo y llegó un punto en que sentí que la elegiría de por vida. Empecé a los cuatro años, pero como si fuera una actividad más. Fue a los diez años cuando vi a los bailarines cómo se expresaban y lo que sentía yo cuando bailaba. Vamos remando con mi mamá todos los años porque la carrera es larga, costosa, y viene toda mi familia detrás para sostenerme", comentó Virginia. "Tengo suerte porque no todos los padres la toman con la seriedad que sí le otorgan a una carrera universitaria", señaló. A su lado, su profesora le daba la razón. "Parte de quererlo y amarlo es el sacrificio. Nos ha pasado que los chicos terminen el secundario y digan: 'Es lo que quiero' y es bueno que les digan que está bien lo que sienten. Maradona y Messi habrán pasado por una escuelita antes de llegar a las grandes ligas y ser lo que son. Les digo a todos que hay una oportunidad, un lugar y un espacio en el mundo donde pueden hacer lo que quieran", sintetizó Emilia Martearena. Iluminados por sus palabras, hoy 20 corazones penden de un hilo por llegar a Nueva York.

Guadalupe Núñez, feliz

María Guadalupe Núñez (20), la salteña que compitió en el certamen Miss Mundo Argentina 2016 y quedó entre las finalistas -aunque no resultó ganadora-, está celebrando que obtuvo una beca de verano en el Vassiliev Academy of Classical Ballet de Nueva York. Ella es cerrillana y desde que tiene 10 años se dedica al baile clásico y también al tango. Es profesora de danzas clásicas y da clases en la academia de Iván Barrientos. Por tercera vez está ante la oportunidad de perfeccionarse en el exterior. En 2014 había resultado favorecida para tomar clases en el Barcelona Dancer Center (España) y en marzo de este año ganó otra capacitación en Nueva York, pero por razones económicas no pudo presentarse en ninguna. “Esta vez tengo un año para preparar mi viaje. Siempre le dediqué mi vida entera al baile y ahora estoy dispuesta a dar todo para cumplir con esta meta”, señaló. Curiosamente, contó que no se sentía tan preparada para triunfar. “Mi reinado me mantuvo ocupada y le había dedicado pocas horas al baile; sin embargo, quería bailar en el escenario porque lo amo con el corazón”, dijo y ahora mira hacia EEUU.

El certamen

El Danzaencuentro es un certamen que se realiza en el marco del programa Latinoamérica Baila. El correntino Manuel Ruiz trabaja como colaborador en la Vassiliev Academy of Classical Ballet y en Salta ofició de traductor del maestro Andrei Vassiliev.
“Latinoamérica Baila trata acerca de sueños, nuevas culturas, nuevos experiencias y, por supuesto, arte. Cada país de Latinoamérica que visitamos es distinto y único”, señaló Manuel.
Él se mudó a Estados Unidos en noviembre de 2014. Allí se estableció como bailarín de ballet clásico profesional.
Durante su carrera ha bailado en los mejores escenarios de Buenos Aires y en producciones como la apertura y visita de la Ópera de París a Argentina, “Lago de los Cisnes en el Teatro Colón”, como alumno del ISA. En 2010 fue finalista del programa televisivo Talento Argentino, además de productor y director en 2015 de “Otra de payasos. Te vuelvo a encontrar”, un homenaje a Hugo Midón y Carlos Gianni. Hoy acompaña al maestro Vassiliev en la búsqueda de nuevos talentos.




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