"En tierra de itatines, en tanto sesteaba en una hamaca, el cacique traidor le abrió el cráneo con un brutal golpe de macana que le sacó los sesos por fuera del cráneo. Así, trágica y absurdamente, terminó la vida de uno de los capitanes más nobles de la conquista de nuestra región, cuyo lema fue: 'Poblar y desencantar la tierra', como la de otros españoles realistas y emprendedores. 'La flecha humana', lo llamó el poeta Fermín Domínguez, por su ejecutiva intrepidez, rayana en la temeridad."

Así describe Pedro Luis Barcia el destino de Ñuflo de Chaves, protagonista de uno de los pocos romances de la época colonizadora y sobre quien hablará esta tarde, en el acto por el que oficialmente se incorporará al Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos como miembro correspondiente.

A las 19, en la Fundación Salta (General Güemes 434), está programado que brinde la charla "El romancillo histórico sobre la muerte de Ñuflo de Chaves", con la que pretende articular las letras y la historia de nuestra región, ya que Chaves, fundador de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), fue un explorador del Pilcomayo y defensor de los pueblos originarios.

Incluso en Salta hay descendientes directos de él, según contó el presidente del Instituto, Patricio Colombo Murúa.

Y, si bien llama la atención el tema propuesto, Barcia, quien también fue presidente de la Academia Argentina de Letras, explicó que es necesario rescatar los pocos romances de la época de Chaves.
"Han pervivido escasísimas piezas romanceras de materia histórica compuestas en América, sobre episodios de la conquista y colonización, y es importante rescatarlas y estudiarlas. Menéndez Pidal fue categórico: "No nació un romance americano". Es verdad, no hubo caudal de piezas, por eso las existentes, las sobrevivientes, se tornan más estimables. En nuestra región rioplatense solo perduran dos piezas, dos romancillos (de 6 sílabas): una sobre Irala y otra sobre Ñuflo (o Nufrio), ambos caudillos militares del territorio asunceño. En otras regiones, como México, abundan estos materiales y ya han sido estudiados en abundancia. Por eso debemos incorporar al corpus del período hispánico del Plata estos poemas, como mucha materia olvidada por la historiografía literaria", explicó a este medio.
Para adelantar un poco más aquello de lo que versará su ponencia, detalló que el personaje de Ñuflo, cuyo poemita se llama "Conde Nuño", no está lejos del andarín de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, como caminante de todo el Gran Chaco, de los Esteros de Patiño y por su ida y vuelta a Lima, desde Asunción, adonde había arribado a pie desde la costa del Atlántico en 1542.

"Fue mano derecha de Irala y capitán de todo tipo de entradas y excursiones en medio de las feroces naciones indígenas de tupíes, guaycurúes, itatines, guarayes, xarayes. Fundó ciudades como Nueva Asunción y su mayor logro fue Santa Cruz de la Sierra", recordó.
Groussac, hombre reticente en el elogio, escribió de él: "Fue un varón de excepcional relieve y brillo, único en la conquista rioplatense".

"A este valiente rinde homenaje, con gracia y dramatismo insinuante, el romancillo del que nos ocuparemos y que merece un puesto antológico en nuestra literatura argentina del período hispánico", concluyó Barcia para invitar al encuentro de hoy.

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