Una casa llena de melodías, de las buenas. Un papá artista, de los buenos. Y fundamentalmente, un amor que también se hereda: la música. Así puede comenzar a contarse esta historia. Mariana Baraj, una "churita" salteña por adopción, es la hija del gran músico Bernardo Baraj, quien integró el trío Vitale-Baraj-González.
De tal palo... Mariana. En diálogo con El Tribuno padre e hija dialogaron acerca de esta pasión compartida, de un trabajo que los encuentra en la admiración que cada uno siente por el otro.
Contó ella que la primera posibilidad en un grupo con carácter profesional se la dio Bernardo. El había formado un grupo nuevo, Bernardo Baraj Quinteto luego de la disolución del trío Vitale-Baraj-González y le dijo que quería que se sume a cantar y a tocar percusión. En la batería estaba su hermano Marcelo que ya venía tocando desde hacia un tiempo. Ese grupo duró casi 10 años, desde 1990 a fines de 1999. Grabaron tres discos juntos. "Fue muy importante para mí porque aprendí mucho y además fueron los cimientos más sólidos que podría haber tenido para luego comenzar a trabajar en lo que hoy es mi proyecto solista que comenzó hace 16 años. Siempre recibi de su parte el apoyo y estímulo para estudiar música", recordó durante la entrevista.
Bernardo, por su parte, expresó: "Estoy orgulloso de mi hija por su calidad humana, por su talento y dedicación al trabajo, me consta todo su esfuerzo al servicio de sus inquietudes musicales y estoy feliz de sus logros y reconocimientos. Soy un agradecido a la vida por haberme permitido dedicarme a la música y que ella siga este hermoso camino".
Y si Mariana se remonta a los inicios de su carrera, los recuerdos se le llenan de música y de imágenes de su niñez, en un hogar en el que se respiraba este arte. "En mi casa se escuchaba mucha música, bien diversa que fue fundamental en mi formación. Mi papá siempre se sumaba a proyectos de diferentes estilos y ha mantenido una disciplina muy grande a lo largo de toda su carrera, siempre está estudiando algo... creo que eso lo heredé. A pesar de haber sido muy niña tengo el recuerdo de haber ido a muchos conciertos que me han marcado y que nunca olvidaré", contó.

"Mi primer maestro"

La conducta en el trabajo y la constante búsqueda de crecimiento profesional también se hereda, eso remarca Mariana. "Mi papá es un ser muy sensible, un gran ejemplo para mi. Siempre poniendo todo al servicio de la música y persiguiendo la perfección en materia de sonido y expresión. Un hombre muy alegre que dedicó su vida al arte y que hizo escuela. El ha sido mi primer maestro, el que me enseñó a amar la música y a vivirla con mucha responsabilidad".

"Ella, mi referente"

Bernardo finalmente se refirió al momento en el que Mariana le dedicó el último premio Gardel. "Fue muy emocionante escuchar ese público reconocimiento de mi hija hacia mí. Mi madre me acompañó desde pequeño cuando a los 9 años quise estudiar piano y a los 15 me compró mi primer clarinete. Siempre dejé que mis hijos elijan libremente su camino y esto es lo que Mariana hizo. También se que habrá tenido en mi su primer referente por el contacto cotidiano con la música y por haber sido testigo de mi amor, dedicación y esfuerzo por la misma... y como todo retorna, ahora ella es para mí un referente ya que la veo como un ejemplo a seguir. ¡Gracias hija, te amo!", expresó. De amor inmenso, talento y mucha música. Así se resumen las palabras de ambos.

Sobre un gran músico

El saxofonista Bernardo Baraj fundó Alma y Vida, una banda que nació como acompañamiento para Leonardo Favio y en 1970 se lanzó como autónoma. Registraron cinco álbumes, entre 1971 y 1976. Paralelamente, participó esporádicamente en Color Humano, la banda de Edelmiro Molinari. También tocó junto a Litto Nebbia y Adriana Varela. Con el guitarrista Juan Barrueco grabaron un álbum en 1980, con un renovado sonido para el tango.
Junto a Lito Vitale y a Lucho González grabó "El Trío" (1985) y "Vitale-Baraj-González" (1986). La primera de estas placas alcanzó a vender cerca de 35.000 copias, todo un récord para una producción independiente.
En 1991 armó su Quinteto, junto a Mariana Baraj (voz y percusión), Marcelo Baraj (batería), Gustavo Liamgot (teclados) y Miguel Cichietti (bajo). Con esta alineación registró el disco "Bernardo Baraj Quinteto" (1991).
Baraj grabó al frente de su quinteto su segundo trabajo como solista, "Almita" (1995), que remite a historias personales en un marco musical heterogéneo que fusiona el jazz, el tango, el bolero y el folklore. Hacia fin de año retomó el dúo con Barrueco, dedicado a los ritmos ciudadanos de raíz nacional: tango, milonga, candombe, vals criollo y porteño.
En 2004 compuso la banda de música del largometraje Trelew dirigido por Mariana Arruti, sobre la Masacre de Trelew, un asesinato de 16 guerrilleros cometido en 1972 en el penal militar de Trelew, durante la dictadura autodenominada Revolución Argentina. Ese mismo año grabó el álbum Tangueando junto al contrabajista Alfredo Remus y al pianista Juanjo Hermida.
Este gran músico es el papá de una gran música que los salteños ya sentimos nuestra. Y seguramente mañana, cada uno desde su lugar, levantará la copa por este vínculo tan genuino y armónico.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora