La televisión es un medio cada vez más feroz e instantáneo, su lógica se modifica todo el tiempo. Hace tres décadas era impensable que alguien desfilara por los pasillos de un canal sin detentar ningún mérito, pero hoy -en esta era que algunos todavía llaman posmoderna y donde reina la tecnología- parece que el no hacer nada tiene sus beneficios, o al menos eso demuestran los programas de la farándula que han crecido en torno de los mediáticos.

Ellos son, en general, personajes que no poseen talento más que para el escándalo. De hecho, el término "mediático" tiene casi dos décadas y lo introdujo Mauro Viale con Samanta Farjat y Natalia Denegri, quienes no dudaban en arrancarse los pelos o hablar a los gritos en medio del polémico "caso Cóppola", a mediados de los 90. Maradona salió a hablar entonces y catapultó una de sus tantas frases famosas: "Tiene más dudas que Samanta". Con una canción de Machito Ponce que se convirtió en hit, Samanta y Natalia son recordadas hasta hoy.

Desde aquel momento hasta ahora la nómina de mediáticos ha crecido y el factor común entre ellos es que no se destacan en algo en particular. Algunos, por supuesto se han capacitado para mantenerse en el medio: Amalia Granata conoció la fama gracias a Robbie Williams. Hoy es periodista y conductora, aunque el escándalo con Redrado le sumó exposición. Wanda Nara es quien es en primer lugar gracias a "El Diez", y luego por sus constantes disputas con su ex Maxi López. Zulma Lobato, Guido Suller, el Mago sin Dientes o Cristian U son solo otros nombres que aparecen en la nómina de aquellos que la televisión usa como comodines para llenar sus contenidos en una TV paradójicamente vacía . Ellos, claro, se dejan usar.

¿Pero qué pasa con los mediáticos de hoy?, ¿por qué la sociedad festeja las "hazañas" de Javier Bazterrica, el Gigoló, acusado de estafar a más de cien mujeres?, ¿por qué se le da espacio a Militta Bora, una fugaz tercera en discordia?, ¿por qué se reproducen en las redes sociales los topless o las "jugadas" íntimas de la ex Gran Hermano Flor Zaccanti? En este informe te contamos cómo llegaron a los medios y el motivo por el cual siguen ahí.

Perfil de un estafador
A principios de agosto de este año, la señal TN hizo pública la denuncia de Adriana, hermana del conocido coreógrafo Flavio Mendoza. Por entonces, comentó: "Vivimos tres meses y medio juntos hasta que descubrí lo que pasaba con él. Me contactó por Facebook. Él la jugaba como que era de una familia importante y me investigaba", relató la damnificada. Y prosiguió: "A los 15 días, no me preguntes cómo pero estaba viviendo en mi casa. Al principio todo bien. Pero después desaparecía. Él siempre algo tenía que hacer".

Sin embargo, la verdadera "bomba" del gigoló estalló cuando el Diario de Mariana le dio derecho a réplica al estafador: Flavio irrumpió en el estudio y hasta escupió a aquel que abusó de la confianza de su hermana, "¡Lavate el pelo antes de hablar conmigo, mamarracho. Te chorrea grasa", dijo indignado el coreógrafo. Desde entonces la fama de Bazterrica va in crescendo: apariciones en discotecas, canales, remeras, cursos de seducción, imitaciones en ShowMatch y hasta su propio videojuego.

Él, en lugar de mostrarse arrepentido de tomar identidades falsas y de los cargos de estafa que pesan sobre su persona, amenazó a Alejandra Mendoza con revelar detalles que perjudicarían su imagen.
Lo cierto es que la Justicia se expedirá sobre los casos que lo involucran, mientras tanto él aprovecha su momento y hasta como todas las celebridades se arregló la dentadura por canje.

Sobre el asunto, consultada por El Tribuno, la psicóloga Beatriz Goldberg explicó: "Al gigoló le piden fotos, presencias en los boliches. A favor o en contra, la gente habla de él. Creo que estamos con una trastocación de valores en la sociedad, donde se apunta a quien llega a costa de lo que sea. Es decir, no hay un valor de premiar la ley del esfuerzo: a un migrante que ha trabajado, a una mujer que atiende los piletones, gente que se destaca en algo". Y agregó: "Los mediáticos tienen mucha cabida porque hoy no se elige de acuerdo a la fortaleza con qué vos te destacás. En contraposición, hay muchos programas de talento que apelan a darle una oportunidad a quienes se esfuerzan, con ensayos, con entrenamiento. Esa es la contracara".

¿No hay dos sin tres?
Las separaciones de los famosos suben el rating a la velocidad de la luz y los programas de chimentos lo saben bien. Tras varias idas y vueltas, en junio de este año, Jimena Barón y Daniel Osvaldo se separaron. El futbolista, ni lento ni perezoso presentó a su nueva novia, Militta Bora, a poco más de un mes de la ruptura.

La excéntrica rockera apareció en los medios no justamente por sus dotes artísticos sino por su filosa lengua, con la que se animó a vincular a Barón con el Zorrito Von Quintero, destacado músico local: “El Zorrito tiene un look muy parecido a Daniel, así que no sé. Pregúntenle al Zorrito”, espetó frente a las cámaras de AM a mediados de año.

“Desde que nos conocimos, no nos pudimos separar más. Nos comprometimos el viernes, con el tatuaje que nos hicimos. Nos tatuamos nuestros nombres, con un número (25), que significa algo para nosotros y un símbolo que también es un compromiso de amor”, le dijo al diario Muy. Siguieron desnudos para Playboy, un supuesto embarazo y su posterior pérdida.

El romance, tan intenso como fugaz, terminó. Sin embargo, ella tuvo sus minutos de fama y ganó seguidores que la admiran más por el escándalo que por sus composiciones.

“A Militta Bora nadie la conocía, nadie la nombró por su rock. Se la conoció a través de Daniel Osvaldo, se puso como la tercera en discordia con Jimena Barón, una mujer que es querible dentro del mundo artístico. Era la mala de la película, pero pasó a ser la buena con su embarazo y tenía a todos en vilo con su respuesta. Comenzó a ir a canales y ahora la conocen a través del escándalo. Llegan a la fama y la gente los idealiza”, explica la licenciada Goldberg.

“Es un círculo vicioso: por un lado, la gente compra mucho más lo que llega a través de desgracias, problemas, personas que llegan al límite, que se acuestan con mucha gente, gente que hizo algo malo, o por abortos. La sociedad premia en el fondo esto, entonces, por otro lado, la gente está tranquila porque está impune. La sociedad compra y vende eso”, añadió la profesional.

Exhibir el cuerpo
Es evidente que cualquier participante de Gran Hermano quiere posicionarse en el mundo de la farándula sin demasiado esfuerzo: mostrar la intimidad sin pudor alguno es tal vez la estrategia que se puso de moda en el reality.

Al menos, así lo demostró Flor Zaccanti. La “ex hermanita”, a quien en su momento también se vinculó con Daniel Osvaldo, prometió una revolución sexual... y cumplió. Un topless de entrada, jugueteos en un trío bajo las sábanas y hasta un baile hot ratonearon a más de uno.

Sin embargo, aunque la hija del exfutbolista de Racing ya no forma parte de la casa, sigue dando qué hablar porque ella sigue hablando: “Osvaldo viene bien de abajo”, reveló ella y explicó que el ex de Jimena Barón le mandaba fotos de sus partes íntimas.

Así, la frontera entre la intimidad y el pudor ha dejado de existir en la TV y los mediáticos saben que exhibirse da resultado. Ahora bien, sin tintes moralistas, ¿qué nos queda si lo mostramos todo?

Beatriz Goldberg afirma que Zaccanti exhibe su cuerpo “porque busca la forma más rápida de hacerse conocida para que todos hablen de ella, una fama por mostrarse. Hay una premiación social muy evidente de todo lo transgresor, de todo lo prohibido”.


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