El domingo a la medianoche se pagaron las apuestas: Birdman fue la mejor película de los Oscar. Cuatro días después, los salteños tendrán el privilegio de verla en los cines.
El filme también fue el mejor director (Alejandro González Iñárritu), la mejor fotografía y el mejor guión original. En el triunfo de esta última categoría trabajaron Nicolás Giacobone y Armando Bó junto a Alejandro González Iñárritu y Alexander Dinelaris Jr.
¿Por qué ganó Birdman? Giacobe explicó que "es porque cuenta la historia de un hombre que está luchando por hacer algo que para él tiene mucho valor. Y eso todos los que trabajan en el cine se sienten identificados".
Por su parte, Armando Bó respondió: "Habla sobre el cine y el teatro, pero también habla del ego. Y es algo que todos tenemos una persona adentro de la cabeza. Y desde el lado técnico tiene un montón de cosas que la gente que trabaja en cine tiene que valorar porque la película tiene un trabajo muy grande. Alejandro hizo un trabajo increíble".
Los dos argentinos se mostraron muy felices por el triunfo y dijeron haberse divertido mucho en las fiestas que sucedieron luego de la premiación. "Mi novia terminó bailando con Mick Jagger. Ni me di cuenta, yo estaba acariciando el Oscar. La encaró y la sacó a bailar. ¿Qué le iba a decir? Era Mick Jagger. Además tiene 80 años...", contó Giacobone, entre risas, sobre la fiesta que organizó el representante de Madonna luego de la entrega de premios.


El plano único falso

Emmanuel Lubezki fue el encargado de hacer el plano secuencia de Birdman, la película que fue rodada sin aparentemente tener ningún corte. Pero, ¿cómo fue posible?
Lubezki ha sido recientemente premiado con un Oscar por su fotografía en la película de Alejandro González Iñárritu. El plano secuencia de Birdman es único durante todo el largometraje, haciendo creer al espectador que el filme se ha grabado utilizando un solo plano. ¿Cómo se hizo? La respuesta es bastante simple (y obvia para algunos), el plano secuencia de Birdman es falso. Para realizarlo, se han tenido que utilizar muy hábilmente diferentes recursos que se encuentran en la escena.
La cámara pegada a la espalda del protagonista, un momento de oscuridad, un paneo donde vemos la imagen borrosa o incluso un movimiento donde se atraviesa el marco de una puerta, son algunos de los trucos utilizados para, en ese instante, cortar el plano y enlazarlo con otro grabado posteriormente.
Según reveló el propio Lubezki, algunas tomas llegaron a tener incluso una duración de 15 minutos, lo cual supone todo un logro de sincronización entre los elementos que componen toda la escenografía grabada.
La sensación de continuidad no solo es mérito del director de fotografía, sino también de todos aquellos encargados de realizar el montaje de la película. Douglas Crise y Stephen Mirrone fueron las personas elegidas para hacer que cada corte fuese imperceptible para el público.
Asimismo, la sensación de raccord también encuentra su razón de ser en la etalonación de las diferentes escenas. En este caso, fue Steve Scott el encargado de trabajar como colorista para evaluar que la imagen presentada mostraba en todo momento unos matices similares. Lo que está claro, es que el plano secuencia de Birdman supone una auténtica genialidad de sincronización, no solo en torno a los actores que estaban en continuo cambio, sino también en cuanto a los colores, los movimientos de cámara o incluso el sonido.
Un gran esfuerzo técnico y actoral que tuvo los resultados esperados.

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Sección Editorial

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