A seis días de la colorida ceremonia de los Oscar, la carrera por la estatuilla más preciada del cine parece un juego de dos entre "Birdman" y "Boyhood", dos cintas de bajo presupuesto y discreta recaudación que solo temen que la taquillera "Francotirador" dé la sorpresa.
El mexicano Alejandro González Iñárritu disfruta de una sólida ventaja en esta apretada carrera con sus nueve nominaciones, después de haberse llevado los trofeos más importantes de la industria durante la temporada de premios. El más importante de ellos fue el del sindicato de directores, que en parte le asegura el Oscar en esta categoría, y con él repetir la hazaña que logró el año pasado su amigo y compatriota Alfonso Cuarón con "Gravedad".
Su primera comedia negra, "Birdman", sobre un actor que se enfrenta a su ego cuando trata de recuperar el prestigio haciendo una obra en Broadway, se filmó con apenas 20 millones de dólares, en sintonía con sus otros cuatro largometrajes.
Pero aunque "ha gustado a todo el mundo y ha elevado su nivel como cineasta", según dijo el crítico mexicano Ernesto Diezmartínez, "Boyhood" se presenta como un duro rival.
Este experimento cinematográfico de Richard Linklater, un director obsesionado con el tiempo, que rodó la película durante 12 años para narrar cómo un niño se hace mayor, no se lo pondrá fácil. "Boyhood", que compite en seis categorías, es una arriesgada apuesta con escasos recursos que ha puesto de manifiesto la importancia de proteger proyectos personales.
El resultado es impactante. Los actores envejecen en tiempo real y ofrecen un emotivo retrato de cómo evolucionan las familias con el paso de los años. La otra película personal de esta edición es "El gran hotel Budapest", de Wes Anderson, que también compite en nueve categorías.

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