El ser otro y el yo, en un repaso por la obra de Jorge Luis Borges, uno de los más grandes escritores del siglo XX y nada menos que en la voz y el pensar de María Kodama, la compañera de los últimos años de su vida.
El miércoles, en el marco del 30º aniversario de la muerte del escritor argentino, Kodama presentó su libro Homenaje a Borges, en el Centro de Convenciones de Salta.
"El otro", "El cautivo", "Borges y yo", "El centinela", "El evangelio según Marcos", entre tantos títulos, aparecieron en las palabras de una mujer que en muy bajo tono de voz cautivó la atención de casi un centenar de lectores con los que luego mantuvo un cálido diálogo. Así, invitó a repensar algunos pasajes de cuentos o poesías de Borges. "En los cuentos 'El otro' y 'El cautivo', sobretodo, está muy presente la evolución del 'yo'a través del tiempo... la identidad humana a través del tiempo", dijo antes de concluir la lectura de un extenso texto en el que esa invitación a repensar sus obras, se volvió palabra y voz y, en quienes la escuchaban, exigente y placentera apelación al intelecto.

Cotidianeidades

"Una pregunta a la María Kodama mujer: ¿Cómo es ser la heredera de una obra tan importante como la de Jorge Luis Borges? ¿Seguís enamorada de él?", preguntó una joven cuando se abrió el espacio al diálogo. "Toda persona que está acompañando a una pareja, siente que ese ser es excepcional, aunque no escriba. Para mí él es la mitad de mi alma. Creo que como dijo: 'Seguiremos encontrándonos en muchos sitios y a través de los siglos'", respondió.
Contó también que cuando tenía diez años encontró una revista, la abrió y leyó: "Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche". Admitió que no entendió nada. Ese fragmento pertenecía a "Las ruinas circulares" que, a esa edad, leyó completamente, aunque la comprensión de ese cuento llegase mucho tiempo después. "La intensidad de ese texto le llegó a una chica de diez años. Transmitió esa intensidad como música. Y así es el amor", expresó.
Los momentos de inspiración también aparecieron entre las inquietudes del público. Kodama contó que cuando esos momentos no aparecían Borges solía decir: "ya vendrá la inspiración" y que no le generaba ninguna angustia. "Para él la creación era una forma de felicidad y placer". "Leíamos, íbamos mucho al cine, la pasábamos muy bien", dijo sobre los otros ratos, quizás aquellos en los que la no-angustia por la falta de inspiración propiciaba momentos "cotidianos".
El diálogo continuó con anécdotas encantadoras, compartidas, vividas por María Kodama y revividas de algún modo por quienes la escucharon desde una butaca, con la grata y certera sensación de estar más cerca de la obra exquisita del gran Borges.

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