Mariana Baraj, Barbarita Palacios y Charo Bogarín han elegido hacer música latinoamericana explorando la riqueza de nuestras raíces, innovadora y honestamente a la vez.

Aunque las tres cantoras tienen cada una su propio camino y se desenvuelven en su propio universo musical, hace un tiempo decidieron reunirse alrededor de una misma hoguera. El resultado: Trenzadas, un proyecto musical que viene cosechando generosas críticas y que desembocará -inevitablemente, porque ha nacido con buena estrella- en un disco. Hasta tanto, Trenzadas es un espectáculo en vivo que los salteños tendrán la oportunidad de disfrutar mañana, a las 20, en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear).

¿Qué desafíos les demandó a tres mujeres como ustedes, con proyectos individuales muy definidos, funcionar como trío?
Mariana: Este proyecto es un gran desafío para todas porque requiere pararse en otro lugar. Conlleva un movimiento que siempre es en función de la otra y exige encontrar un equilibrio entre las tres. Por eso la imagen de la trenza: tres partes que se hacen una sola.

¿Cómo estructuraron el espectáculo de Trenzadas?
Mariana: La idea de este proyecto fue planteada para afrontar el desafío de estar las tres solas en escena y apelar a todos nuestros recursos para poder sostenernos entre nosotras. El repertorio es esencialmente original. Cada una trajo algunas canciones propias y sumamos otras de artistas que son referentes para nosotras, como Violeta Parra, Lhasa de Sela y recopilaciones de Leda Valladares... fuentes inagotables de inspiración. Este proyecto requiere salirse del terreno conocido por cada una con su proyecto propio y atravesar nuevas situaciones de experimentación.

Si las canciones tienen alma -como se dice por ahí- ¿hace falta hablar el mismo idioma musical para llegar a esa esencia?
Barbi: No necesariamente, igual yo creo que nosotras hablamos el mismo idioma y por eso nos sentimos muy cómodas juntas. Nos resulta fácil comunicarnos.
Charo: La música es un lenguaje universal que te ataca directo a las fibras sensibles dormidas. Las canciones tienen alma pero no a todos se les manifiesta esa esencia. Tiene que haber una concordancia espiritual entre el alma de la canción y quien es su canal, su vocero, para que ocurra la verdadera magia: conmover al otro.
Mariana: Creo que las tres somos muy diferentes y en ello radica el encanto de este encuentro. Hay elementos en común que forman una raíz muy fuerte y luego elementos muy diversos que cada una puede aportar desde su lugar de compositora, intérprete e instrumentista.
Charo: Cada una de las Trenzadas tenemos un propio idioma musical y, a su vez, el mismo, signado por características comunes en cuanto a personalidad se refiere. Somos mujeres de carácter fuerte, líderes de nuestros proyectos, dedicadas como ninguna a nuestra música y encima: madres, amantes de nuestros maridos y amas de casa. De la conjunción de estas almas, de estas personalidades, se genera una nueva dimensión, una nueva canción con un espíritu único. Entonces sí, hablamos el mismo idioma musical.

Las tres atraviesan lo que se conoce como folclore argentino y lo exceden. También han modificado la imagen tradicional de la folclorista trabajando su imagen desde una estética muy personal. ¿Les han criticado esa osadía?
Barbi: Todo lo que rompe con un molde en primera instancia incomoda, pero el resultado final siempre es positivo. ¡A la gente le encanta Trenzadas!
Charo: Muchas gracias por tu mirada. Creo que más bien nos han halagado la osadía de romper con estereotipos, ya que es algo que en las tres se manifiesta de manera natural, tanto arriba como abajo del escenario. Sinceramente, no me detengo ni dos segundos a analizar qué pasa con estas cuestiones en la cabeza de alguien machista. Quienes no son conservadores pueden convivir con la idea de que las mujeres pueden ser sensuales, bonitas e inteligentes sin quedarse en el intento. Cambiando paradigmas viejos es fácil ver a las Trenzadas sin que surja ningún conflicto emocional.
Mariana: Mis trabajos siempre tienen un concepto bien definido y la música es el pilar de todo. Me interesa la interacción con artistas de otras disciplinas, por eso para mí la estética del arte de mis discos, de las fotos, del vestuario, siempre está acompañando al momento musical. La tradición es importantísima y me nutro mucho de ella, pero también es necesario entender que hay voces nuevas que quieren exponer otro punto de vista y lo valioso es que ambas cosas puedan convivir y potenciarse. De a poco se vislumbra un equilibrio, pero hay mucho por hacer aún en materia de igualdad de género.

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