"Nos quedamos muy tristes con la performance en (el Festival de) Villa María". La confesión de Camila Rajchman es clara: una cosa es armar "una banda de amigos", como ella misma admitió sobre los inicios de Rombai, y otra muy distinta es compartir escenario con Soledad Pastorutti o Abel Pintos. Como cantar para la familia en un cumpleaños, y después hacerlo ante veinte, treinta, cuarenta mil personas. Y demostrar que... que no hay mucho para mostrar.

Esa fue la razón que llevó a Cami, según explicó en el programa Desayunos Informales, en Canal 12 de Uruguay, que la llevó a alejarse de la banda del momento, justo en el cresta de la ola. "Se desvirtuó todo. Compartimos escenario con la Sole, Abel Pintos y Lali Espósito, y estuvimos lejos de estar como queremos. No hay excusas, pero me pasó que no me escuchaba y para mí es reimportante: yo canto muy bajito respecto a cómo suena el resto de la banda, y si no me escucho por mi aparato, no me escucho por ningún lado. Me puse nerviosa y no lo pude manejar", dijo, sobre sus marcados problemas para afinar en ese recital de Córdoba, en algo muy cercano al papelón.

"Cada vez hacíamos shows más grandes, y lo dije siempre: no soy cantante. Tampoco pretendía aprender a cantar tan rápido. La gente me compró, pero para cantar en el boliche, para tener un vaso de cerveza y saltar con amigos. No sé si lo compró para un show en el Luna Park", se lamentó, al tiempo que aseguró que alejarse del grupo liderado por Fernando Vázquez golpeó su ánimo: "No me imaginé que fuera a dolerme tanto..."

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