No será la primera vez que César Isella comparta escenario con Joan Manuel Serrat. Sus caminos se cruzaron por primera vez en 1971 y, a partir de allí, las coincidencias fueron muchas y, casi siempre, teñidas de aquella rica militancia musical que se gestó en los años 60, con el enriquecimiento de la canción a partir de los aportes de la poesía. El salteño y el catalán cantarán juntos el 13 de abril en el Teatro Provincial, en el marco de la gira Antología Desordenada, que Serrat está realizando en nuestro país para celebrar sus 50 años con la música. El disco homónimo que el Nano editó con motivo de este aniversario incluye sus canciones más personales, grabadas con duetos de grandes figuras. En esa misma línea, el autor de Lucía, Mediterráneo y Nanas de la cebolla, entre otras tantas bellísimas composiciones, a lo largo de su gira decidió compartir escenario con artistas de cada una de las provincias que visitó. En el caso de Salta, los elegidos fueron César Isella y Mariana Baraj.

¿Qué lugar ocupa Serrat -o la música de Serrat- en su vida?
Nos conocemos desde 1971 y mantuvimos una muy estrecha amistad, afianzándola cada vez que él venía de gira o cuando yo iba a cantar a España. Además ambos vivimos desde hace muchos años, aquí en Argentina y en también en España, acontecimientos importantes que generalmente tenían que ver con hechos políticos y culturales, siempre cercanos a la canción militante. En 1993, cuando se editó el álbum Canción con todos a beneficio de la Unesco, Serrat estuvo entre los que interpretaron el tema que le dio nombre al disco, junto a otros artistas como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Jairo. En ese sentido coincidimos también haciendo un trabajo social.
Además hay un tema que compuse con Armando Tejada Gómez, Resurrección de la alegría, que grabamos con Serrat cuando en 2005 yo cumplí 50 años con la música y edité mi disco 50 años de las simples cosas. Ese tema a él le pareció completo y maravilloso.

¿Qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza al recibir la invitación para cantar con él en Salta?
Serrat sabe de mi salteñidad y su invitación me hizo inmensamente feliz. Fue muy generoso conmigo, como siempre. Me dio una gran alegría.

¿Qué tema van a cantar juntos?
Vamos a cantar Aquellas pequeñas cosas. Me encanta la intimidad de esta obra, su filosofía poética. Es una hermosa síntesis de lo que significa la nostalgia.

La canción unida al compromiso son dos sendas que ustedes vienen recorriendo desde hace tiempo...
Entre los años 60 y 70 nos tocó vivir procesos culturales y políticos que derivaron en cambios profundos. Ni España ni Latinoamérica estuvieron ajenas a esos acontecimientos. Menos aún las expresiones culturales nacidas en nuestras tierras, incluidas la poesía y la canción. Ahí estuvimos los cantores y compositores contando las cosas que vivíamos y sentíamos. Y como la canción es como el viento, recorrió los días y las décadas de nuestra historia, como expresión artística y como testimonio.

¿Siempre está volviendo a Salta?
Desde que murió mi viejita, la Mamancy, vuelvo cada vez más esporádicamente. Y cuando regreso extraño enormemente no ver al Cuchi Leguizamón, a César Perdiguero, a Manuel Castilla, a José Ríos, a Miguel Ángel Pérez... Pero tengo una inmensa y hermosa familia en Salta, que lamentablemente veo poco. Soy muy feliz cuando puedo sentarme a comer unas empanadas y a tomar un vinito tierno.

Usted compuso junto a salteños inolvidables como el Cuchi, Castilla, Eduardo Falú y Jaime Dávalos. ¿Cuál es el primer recuerdo de ellos que le viene a la cabeza?
La personalidad y el inmenso talento de esa gente nos llevaba, en la Salta de antes, a vivir encuentros llenos de filosofía, poesía y hermosas mentiras que usualmente contaba el Cuchi, que era un verdadero Satanás mintiendo. Lo teníamos que parar ¡Y él tenía una risa tan contagiosa! Le salía desde el fondo del acullico. Él fue para mí uno de los grandes músicos de la Argentina, si no el más grande.

Con Tejada Gómez compuso uno de los temas más hermosos de nuestro cancionero: Canción de las simples cosas. ¿Cómo se dio esa amalgama entre letra y música?
Con Armando casi siempre trabajábamos juntos las canciones, pero un día brumoso de agosto de 1971, Armando llegó con ese poema. Los dos vivíamos en Buenos Aires y éramos casi vecinos, así que me lo trajo para mostrarmelo. Me salió la música en un santiamén. Fue mágico. Presentamos el tema en el Festival de la Canción de Buenos Aires y nos echaron en la primera vuelta. Pero pronto lo grabó Mercedes Sosa y lo hizo universal.


La música de los poetas

Famoso por haberle puesto melodía a la poesía de J. Cortázar, Pablo Neruda, César Vallejo y Tejada Gómez, entre otros, Isella ha compuesto más de 300 canciones, algunas de ellas famosas en las voces de Silvio Rodríguez, Chavela Vargas y el mismísimo Joan Manuel Serrat.

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