Indelebles, como una amistad fraterna o la buena música. Así son y de eso están hechos los recuerdos que Chacho Echenique tiene de Patricio Jiménez y del Cuchi Leguizamón, que aparecen a cada ratito cuando habla de su música. De la que hizo antes y continúa vigente en el cancionero salteño y de la que hace ahora y para la que les pide ayuda a ellos, aunque no estén. Sentado en una confitería frente a la plaza 9 de Julio, Chacho rememora en diálogo con El Tribuno tardes de empanadas y cerveza con el Cuchi, su maestro y también con Patricio, su compañero entrañable del Dúo Salteño. Siguen estado. En la música que dejaron, valioso legado cultural de Salta. Están, también, cuando Chacho mira hacia arriba y les pide que lo ayuden con alguna nueva melodía o una poesía. El siente "que alguna manito" le dan.

La noche del viernes, a partir de las 20, en el Centro Cultural Cronopios (Bº El Periodista, calle Enrique Janin 2029), Chacho Echenique protagonizará Música y Palabras. Las entradas están a la venta, a $100, en Código de Barra (Caseros 710) y Yama Tienda (Vicente López 354).

Más que un recital, será un encuentro con Chacho. Música y palabras como las postales vivas de un tiempo precioso que recuerda con gran cariño.

¿De qué se trata esto de Música y Palabras?

Lo lindo de esto es que prácticamente me lo vienen dictando quienes organizan este espectáculo. Hacer este trabajo en un lugar tan importante como es un centro cultural que busca crecer, para mí es un honor, por poder aportar en este sentido. ¡Que lindo sería que todos los barrios pudieran tener un lugar así, un acceso más directo a la cultura! Creo que todas las actividades que se pueden hacer en esos espacios son muy interesantes.

La idea es que, más que un recital, el espectáculo de esta noche sea un encuentro del público con Chacho Echenique... ¿Es así?

Sí, hay mucho para contar. Lo único que puedo hacer es recordar los momentos más importantes, más tratándose de Salta porque todo salió de acá. Vivo en Buenos Aires y hace mucho que estoy allá, pero estoy empezando a quedarme en mi provincia. Ya casi volví. Estoy "volvido", diríamos (se ríe). Iniciar así mi regreso es muy lindo, más con gente joven que tiene esa actitud de crear permanentemente estas actividades artísticas, ya sea en la música, en sus vidas. Eso también influye mucho en mí. Estoy viendo Salta muy interesante también. Hay espectáculos interesantes en la Biblioteca, por ejemplo y se están abriendo otros espacios como Cronopios, eso está muy bueno.

¿Cómo es su presente en la música? Algunos dicen que notan más libertad en su obra... ¿Coincide en eso?

Sí, lo que pasa es que uno viene un poco de lo intuitivo. El trabajo con el Cuchi fue desde lo intuitivo. Doy muchas gracias igual a eso, a lo intuitivo, porque pienso que es muy importante. No estoy diciendo que por ser intuitivo sea mejor, ni nada de eso, pero a uno eso lo mantiene más firme en sus convicciones porque nace de uno. Yo tengo la influencia particularmente de La Puna por mi familia que era de allá. Ojalá doña Ubenza me haya dejado un poquito cuando yo la escuchaba cantar. La conocí de chico, ella me cargaba y me llevaba y era como todos los seres de allí, sufridos, pero de una sonrisa que era extraordinaria. Cuando ella se ponía triste lloraban hasta los cangrejos.

Ahora que mencionó a Doña Ubenza, ¿qué le pasa cuando escucha las lindas versiones que se hicieron de esa canción, como la de Mariana Carrizo, que hasta llegó a los oídos de Lila Downs?

Todo este tiempo que pasó desde que se hizo Doña Ubenza con los coros que la cantan y artistas incluso del extranjero, me parece una maravilla. Creo que eso me ha dado el honor de que yo siga con mucho entusiasmo en mi carrera. Yo tiro mucho para La Puna. He venido a terminar trabajos de coplas que tengo en los que hablo de la zona porque vivo enamorado de eso. Gracias posiblemente a ella se afirmó el tener hoy el honor de que sea tan popular entre la juventud y la gente grande. Ahí siento yo mi procedencia. De allí vengo, para mí Doña Ubenza representa el honor de sentir que nací en este país tan hermoso.

Y es también un reconocimiento...

También. Y es casual, no lo busqué. Es largo de contar de dónde viene Doña Ubenza, pero la hice para saber y contar de dónde vengo. Nací en esa zona y escuché y aprendí de allá lo primero. Eso es lo lindo, a mí me marcó mucho.

¿Diría que es una de las canciones por las que siente más amor?

Es la canción por la que siento más amor, claro. Es Doña Ubenza y no porque sea popular, sino porque yo nazco de ahí y le pedí un poquito de música a esa tierra y me la dio. Agradeciendo todo eso y acordándome de su sonrisa, de su forma de ser, de ella lavando su ropita en la acequia. Esa es mi base, es de donde yo partí y tiendo mucho a la baguala por eso. Estoy ligado a todo eso porque lo adquirí de niño y esas cosas te marcan.

¿En qué cosas siente que ha madurado su música?

Una de mis primeras canciones se llama Madurando sueños que es una chacarera que hice en la época del Cuchi y grabamos con Patricio. Quizás no fue tan promocionada como Doña Ubenza, pero ahí es donde empiezo yo a preguntarme qué pasa con mis sueños y hay una última copla que dice: “Vuela nomás palomita, el cielo te espera allá, serás libre como los vientos, ya te voy a alcanzar...”. Quiero decirte que voy para ahí. Ahora se me está dando todo esto de alcanzar cosas. La vida me va dando conceptos que están en la música y voy cumpliendo sueños.

Y es muy distinto trabajar solo...

Es muy diferente. Igual, ahora que trabajo solo les pido siempre ayuda a Patricio y al Cuchi, aunque no estén. Por ahí cuando estoy solo (mira para arriba) les digo: “Ayudenme”, o también algunas veces, cuando subo a un escenario. Creo que alguna manito me dan ellos. Un poco soy la esencia de todos esos momentos inolvidables que compartimos juntos. Tuve la suerte de tener un maestro como el Cuchi, un excelente músico y un gran filósofo que creo que siempre nos está dictando el camino, no sólo a mí, sino a todos los músicos populares que quieren encaminarse para hacer un trabajo con profundidad y bien hecho. Lo miro allá (señala la estatua del Cuchi, frente a la plaza 9 de Julio) y pienso que siempre está cerca. Su obra está siempre vigente y hoy en día está en la boca de la gente joven. Muchos chicos que están en la música lo agradecen.

¿Qué opina acerca de las experimentaciones en folclore o del folclore fusión?

Hay que tener cuidado. He realizado en Buenos Aires un trabajo junto a un pianista recordándolo al Cuchi y lo que me pedía. Es un cd cuyo título es “De solo estar” y el es un músico que viene del jazz y hace toda música argentina, se llama Hernán Ríos. Pienso que hay que tener cuidado y cuidar la música, pero que sí se pueden hacer cosas muy interesantes.

¿Cuáles son los recuerdos más presentes de aquella época con el Cuchi y tantos poetas y músicos?

¡Hay tantos! Yo miro para la plaza y acá nos juntábamos mucho y nos comíamos unas empanadas y tomábamos una cerveza. Nos contábamos cosas, después nos íbamos a seguir trabajando con la música y el piano. Esos años eran beber la música del Cuchi directamente desde él. Estábamos horas con el Cuchi, escuchándolo por horas y horas, porque además nos contaba cosas maravillosas y nos hacía reír todo el tiempo. Fue muy grato.

¿Cómo es su vida hoy?

Problemática por un lado por las cosas que están pasando. Porque creo que estamos viendo algo que no creíamos que iba a pasar. El desempleo, el maltrato, la falta de respeto y hay mucha gente que está con un poquito de temor y de incertidumbre con lo que pueda pasar en el país. Por otro lado estoy muy contento de estar en Salta y poder hacer y con la libertad de crear. Ahora voy a andar unos días por Jujuy y voy a hablar un poquito con el diablo, ahora que va a andar suelto (se ríe).


¿Qué te pareció esta noticia?

Comentá esta noticia