Claudia Fontes es autora de la famosa escultura de un desaparecido sobre el Río de la Plata denominada "Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez". Además, hace unos días, estuvo en nuestra provincia en el marco de un ciclo de charlas organizado por el Museo de Bellas Artes de Salta. En exclusiva con El Tribuno, adelantó de qué se trata la obra que llevará a la Bienal de Venecia, en 2017.

Contanos lo que se pueda acerca de "El problema del caballo", la obra con la que vas a la Bienal...

Sí, el proyecto para la Bienal de Venecia del año que viene se llama "El problema del caballo" y la idea partió un poco a partir de empezar a analizar cómo está construido el pabellón argentino, es decir, el edificio que la Argentina tiene en Venecia para mostrar, que es una construcción del siglo XIII o XIV, toda en ladrillo, hierro y madera. Son tres materiales que hasta el siglo pasado se extraían a fuerza de caballo. Eso por un lado. Por otro también el proyecto tiene en cuenta el contexto de la Bienal como institución de arte contemporáneo que es la única que todavía respeta el formato del siglo XIX: exposiciones universales con envíos nacionales. Entonces el proyecto tiene que ver con plantearse qué sentido tiene, qué quiere decir ser la representante de todo un país en Venecia, cuando en realidad los estados modernos están en crisis en todo el mundo.
¿Creés que esta crisis que se da en muchos aspectos y lugares, representa un cambio de paradigma para el arte?
Sí, creo que en este momento la labor de los artistas es inventar maneras de entender el mundo y de sentirlo diferentes y no seguir reproduciendo formas, es decir, soltar el paradigma moderno. En ese sentido, otro de los aspectos de "El problema del caballo" que a mí me interesa mucho es el concepto sobre qué es ser persona, qué es ser humano y qué es ser animal y dónde se pone esa línea divisoria porque en realidad somos animales. Entonces, en esa decisión de dónde se pone esa línea, de quién se come a quien, está la cuestión de qué vidas se respetan y qué vidas no y allí ya no importa tanto si hablamos de un caballo o si hablamos de un semejante como persona. En el sentido de que también, poniendo al otro en la animalidad, en este caso un caballo, uno también puede meditar sobre qué nos pasa dentro de la especie humana, cómo nos tratamos los unos a los otros, por qué hay vidas que se pueden explotar o desperdiciar y por qué hay vidas que valen la pena mantener, cuando en realidad todas deberían valer la pena de ser mantenidas.
¿Hay una relación entre la arqui tectura y el arte en tu obra?
La verdad que no, pero sí siempre, para generar mis proyectos, tomo muy en cuenta el contexto. Y en este sentido, este contexto es un edificio. Y el paisaje también podría ser.
Esto es muy claro en la escultura de Pablo Míguez...
Tal cual. Esa fue una invitación a pensar una escultura en homenaje a los detenidos y desaparecidos durante la dictadura cívico militar de los '70 y en ese sentido, el Parque de la Memoria iba a ser construido cuando yo pensé la escultura, todavía no existía. El río tiene la historia que tiene que es terrible y que tiene que ver con los cuerpos que posiblemente -incluso el caso de Pablo Míguez- terminaron en ese río.
En una entrevista decías que te interesa trabajar en el borde del proceso artístico...
Sí, me gusta trabajar en el borde de todo. En el caso del parque, la escultura está alejada y solamente se puede ver a la distancia y está realmente en el borde del parque. Es también como una estrategia de seducción en un punto porque en lugar de pararte en el medio a llamar la atención, me parece más interesante ese lugar y buscar que el encuentro con la obra sea íntimo y personal. En Venecia eso es imposible, así que lo manejé de otra manera porque es el centro de la escena de arte contemporáneo, pero aún así la instalación que propuse es distinta: al entrar vas a sentir que estás invadiendo una intimidad que se logra manejando el tema de la escala y otros recursos escultóricos.

¿En qué otros proyectos estás trabajando?
Vine a Salta porque vamos a trabajar con la artista Guadalupe Miles y otros tres artistas en asociación con un centro cultural que queda en Santa Victoria Este, con una comunidad wichí con la que trabaja ese centro para la conservación y la difusión de esa cultura. Es un proyecto interesante porque se trata de experimentación artística donde vamos a aprender los unos de los otros con los artistas de la comunidad de allí y a ver qué sale. El proyecto se llama "La criatura intermedia" y empieza estos días.

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