Raúl Flores es cordobés. Luego de formarse en artes visuales se instaló en Barcelona, donde fundó junto a una colega la galería Doque Arte Contemporáneo, dedicada a la promoción de jóvenes artistas sudamericanos en España.

En el 2007 regresó a la Argentina y desde entonces se involucró activamente en la docencia, creando en 2010 junto al artista tucumano Piero Sogno "Yungas Arte Contemporáneo", una plataforma de formación y producción para artistas de las nuevas generaciones.

La experiencia ya dio sus frutos en Tucumán, Mendoza, Corrientes y Córdoba.
Este mes, Flores -actualmente curador de ArteBa- estuvo en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta dictando el curso "Fotografía Contemporánea Argentina" y, en el ínterin, comenzó a tejerse la posibilidad del desembarco de "Yungas" en nuestra provincia, en marzo de 2017.

¿Qué es "Yungas" y cuál es su finalidad?
"Yungas" es una plataforma de formación alternativa que armamos con Piero Sogno hace cinco años.
La hicimos en Mendoza, Córdoba, Corrientes, Tucumán y este mes comienza la edición de Tigre (Bs. As.). Funciona como una beca, con una convocatoria abierta, con un jurado local y un comité de selección.
Los artistas elegidos trabajan durante siete meses conmigo como tutor y con algunos invitados. "Yungas" está pensada para generar una escena local en cada ciudad.

¿Vas a sumar a artistas salteños a este programa de formación?
Este viaje a Salta tuvo como objetivo ofrecer mi charla en el Museo de Arte Contemporáneo y conversar con su directora, Claudia Lamas, con quien estamos produciendo ya "Yungas Salta" para el año que viene.
Esperamos conseguir patrocinadores y benefactores para que la plataforma comience a funcionar en marzo.
Para informarse más acerca de esta iniciativa los interesados pueden ingresar a la página proyectoyungas.com.

¿Coincidís con esta afirmación: "El verdadero protagonista de la toma es quien se queda afuera, el fotógrafo"?
Pienso que lo mejor de la foto está siempre afuera de la foto. Creo que desde "Blow Up" nosotros podemos ver en la fotografía lo que queramos y me interesa mucho más el relato que construye la toma, que la toma en sí misma.

En fotografía contemporánea no parece haber limitaciones en cuanto a temas.
¿Cuándo una foto se convierte en algo interesante, más valioso que una mera secuencia de imágenes bellas?
Es difícil pensar la fotografía contemporánea de este país. Creo que no tenemos una buena escuela fotográfica, y sí creo que sí hemos tenido a lo largo de toda nuestra historia de arte contemporáneo un buen uso de la fotografía.
Lo que podemos rescatar como buena fotografía o como fotografía para integrar un museo o una colección importante es aquella obra en la que el artista usó la fotografía como registro de su performance o como instantánea de un momento.

¿El desafío actual de la fotografía está en la gran saturación de fotógrafos?
Es un momento de invasión de fotografías. Todo el mundo anda por la vida con una cámara a mano, subiendo sus imágenes a las redes sociales.
Es difícil pensar la fotografía en este contexto. Yo hace muchos años que, como espectador, veo la fotografía con ojo de forense: me interesa pensar que esa fotografía que estoy viendo es simplemente la prueba de un delito.

¿Qué características necesita un fotógrafo contemporáneo para ser relevante?
Primero que todo, no pensarse como fotógrafo sino como artista. Y también hace falta tener un cuerpo de obra para ser alguien relevante.

¿Preferís más una fotografía hallada que una construida?
Primero que todo, no creo en la espontaneidad, no creo en la inmediatez ni creo en lo hallado.
Creo que, erróneamente, todavía atamos la fotografía a la verosimilitud. Que exista una foto no quiere decir que eso existió. Eso es lo que más me interesa de la fotografía.

Una foto puesta en una galería genera una lectura distinta. ¿Cómo analizás el rol de estos espacios de legitimación?
Yo trabajo solo para los espacios de legitimación. No me interesa el arte fuera del arte; me interesan los espacios con un público formado, espacios adecuados para ver arte. Considero que esa es la circulación natural de una obra.

Si a la fotografía contemporánea se le quita el discurso teórico o literario, ¿qué queda?
No sé por qué deberíamos quitarle el discurso a una fotografía. Creo que una fotografía o cualquier obra, en cualquier formato, circula en un campo de sentido formado por varios actores.
La obra no funciona sola, necesita de un espectador, de un buen texto, de un historiador, de un buen montaje y de un iluminador.

Además de tu faceta fotográfica, desarrollas una importante labor como docente...
Trabajo como docente desde hace seis años. Pertenezco a una generación para la cual la gestión ha sido parte de la obra. Llevo 25 años en el medio.
Cuando empecé, con nuestros colegas nos transformamos también en montajistas, curadores, vendedores y todo lo que en ese momento hacía falta.
Como tutor trabajo con artistas jóvenes en el interior del país. Generalmente no son fotógrafos y para mí eso es muy importante porque creo que mi obra se construye a partir de mi vida social.
Y mis alumnos son interlocutores muy valiosos para mí.


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