Esta noche se realizará la final de la edición 2016 de Gran Hermano, en la que Ivana Icardi, Yasmila, Leandro, Luifa y Mauricio buscarán consagrarse como ganadores.

Pero para sorpresa de muchos, Mauricio estuvo ayer a punto de abandonar el juego.
El participante debió ser asistido por un psicólogo. El joven había ingresado al reality con un objetivo: poder refaccionar su casa para lograr la adopción de su hermano de 2 años.

Ayer, el participante ingresó al confesionario y pidió que le preparasen las valijas. Luego de conversar con un psicólogo, Mauricio habló en vivo con Jorge Rial y le explicó su malestar.

"Quiero estar con mi hermano. Yo vine acá por él, a mí no me interesa esto. Salgo de acá y sigo trabajando, vine a eso, no a colgarme de mi historia para ganar un programa o dinero", inició.

"El dinero no me interesa, es lo que me faltaba, para que mi hermanito no use ropa usada. Igual, tampoco mi interesa porque a mi hermanito amor no le falta y es el bebé más feliz del mundo. Vine acá para poder comprarle ropa o algo que me guste. Pero el amor que nos tenemos no vale 500 mil pesos y me da bronca que la gente piense que vine para ganar plata", concluyó.

Versión panameña
Este año, Gran Hermano duró menos tiempo que la edición del año pasado, debido a que una vez que la casa quede vacía será acondicionada nuevamente para que comienza otro Gran Hermano, que se verá en Panamá.

La productora del ciclo quiere tener todo listo para que a principios de septiembre comience esta nueva edición.
Es la primera vez que se realiza en ese país y contará con 14 participantes panameños y un conductor acorde a lo que aquí hace Jorge Rial.

Durará tres meses y el ganador se llevará algo más de 350 mil pesos.

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Sección Editorial

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