Günter Wilhelm Grass, de origen alemán, autor de "El tambor de hojalata", premio Nobel de Literatura y Príncipe de Asturias de las Letras, en 1999, murió ayer en una clínica de la ciudad alemana de Lübeck.
"La historia, sobre todo la alemana, se ha interpuesto en mi camino. No había forma de esquivarla. Hasta mis escapadas artísticas más audaces volvían a llevarme, una y otra vez, a su curso meándrico. Desde mi primera novela, 'El tambor de hojalata', hasta el último hijo de mi capricho, que lleva el posesivo título de mi 'Mi siglo', yo he sido su rebelde servidor", afirmaba Günter Grass.

En sus libros, en conferencias, en entrevistas prendía fuego al debate con sus declaraciones. El escritor anunciaba en 2014 que dejaba de escribir novelas por su salud, la controversia tomaba la forma entonces de poemas.

Biografía
Nació en 1927 en Danzig (Gdansk), ciudad en donde creció y que, además, fue escenario de muchas de sus novelas. A los 17 años fue movilizado para la Segunda Guerra Mundial como auxiliar de aviación. Herido y hecho prisionero, fue liberado en 1946. Trabajó como picapedrero, y estudió pintura y escultura en Düsseldorf y Berlín. En la década de los 50, Grass viajó por Italia, Francia y España, e inició una prometedora carrera poética.

Su primer libro fue "Las ventajas de las gallinas de viento", publicado en 1956, año en el que el autor alemán fijó su residencia en París, donde escribió algunas obras de teatro y la novela por la que sería conocido en todo el mundo: "El tambor de hojalata" (1959). De vuelta a Berlín en los 60, Günter Grass escribió otras dos novelas que, junto a "El tambor de hojalata", forman la denominada trilogía de Danzig: "El gato y el ratón" (1961) y "Años de perro" (1963).

En 1966 vio la luz su obra teatral más importante: "Los plebeyos ensayan la rebelión".
Políticamente muy activo, el autor alemán hizo en esos años campaña por el partido socialdemócrata y plasmó sus experiencias en "Diario de un caracol" (1972).

En los 70 viajó por Asia y América, se dedicó al grabado y la litografía, escribió numerosos ensayos y la novela "El rodaballo" (1977), que abarca miles de años y se desarrolla en nueve épocas, mezclando cuentos infantiles, mitología e historia.

En los 80, década en la que se centró en el dibujo, su principal obra literaria fue "La ratesa" (1986), una novela apocalíptica en la que las ratas heredan la Tierra. En 1986 se trasladó a la India, de donde regresó unos meses más tarde con muchas ideas, un cuaderno lleno de dibujos y un nuevo libro: "Sacar la lengua" (1988).

Aunque en 1992 publicó "Malos presagios" (una obra relativamente menor: una sencilla historia de amor), la gran novela de Günter Grass en los 90 fue, sin duda, "Es cuento largo" (1995), en la que abordó el difícil problema de la reunificación alemana.

Grass fue un gran enemigo de la unión de la República Federal (RFA) y la República Democrática alemana (RDA). Recopiló todas sus ideas en "Alemania: una unificación insensata". Allí afirma que se destruyó mucha más cultura en ambos países en las postguerra que en el período mismo del conflicto bélico.
"Veo a Alemania afirmada en la democracia -declaraba en 1999-. No es todo como hubiéramos deseado, sobre todo en lo que respecta al proceso de reunificación alemana, que se ha llevado a cabo de modo muy discutible. Por un lado estamos unificados, por otro hay alemanes de primera y de segunda categoría y eso no es aceptable".

Con esta postura generó una gran oleada de críticas desde los sectores políticos progresistas.

Contra el Estado judío
En el poema "Lo que hay que decir", publicado en abril de 2012, el autor compara a Israel con los métodos de la antigua Alemania Democrática y afirma que el Estado judío es el mayor peligro para la paz mundial, por el arsenal de armas nucleares que tiene en secreto.

Causó una auténtica conmoción en su país, Israel lo nombró persona "non grata" y pidió que le quitaran el premio Nobel. La polémica llegó hasta el punto de causarle problemas de salud, ya que tuvo que ser ingresado en un hospital por las complicaciones cardiacas derivadas del estrés.

Más tarde intentó matizar sus versos afirmando que un ataque preventivo de Israel a Irán podría desencadenar el conflicto.

Y fue por más. Todavía no había llegado Syriza al poder y ya Günter Grass puso el asunto griego en primer plano. Tras el de Israel, en mayo 2012 lanzó otro poema arremetiendo esta vez contra la política de Merkel en relación con la presión económica ejercida sobre el país heleno. Y, para que no quedaran dudas sobre su opinión, se titulaba "La vergüenza de Europa", y en ellos señalaba que la política de la UE condenaba a millones de personas a la pobreza.


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