Cada vez son más quienes adquieren un estilo de vida saludable y respetuoso con los animales y la naturaleza. Para ellos se va abriendo una serie de problemas que surgen a medida que profundizan esa conciencia recién adquirida en favor de todas las formas de vida. Les van saliendo al paso argumentos científicos, éticos, médicos, filosóficos, sociológicos, otros relacionados con la salud e incluso religiosos que entran en conflicto con su alimentación, vestimenta y hábitos de consumo. Afortunadamente, también surgen alternativas que se condicen con estos cambios de costumbres.

El veganismo conlleva la independencia de productos no adaptados a las necesidades físicas y espirituales del ser humano. Quedan excluidos de la dieta cualquier tipo de carne, lácteos, huevos, miel y otros derivados de los animales.

En consonancia con ello la cosmética vegana comienza a desarrollarse en Salta como un sector emergente e informado.

Sofía Arquati (25) y Talina Carballo (24) hace tres años y medio crearon la marca Nuna. Explican que este vocablo quechua significa "alma/espíritu".

Ellas se iniciaron en esta actividad a partir de la incongruencia de que si se alimentaban siguiendo preceptos veganos no podían usar cremas o jabones que contuvieran ingredientes de origen animal.
Además, eran conscientes de que durante las pruebas reactivas de la mayoría de los procesos de la industria cosmética se emplean animales. Como las empresas independientes trabajan en esta dirección, aunque no llegan al extremo del veganismo, decidieron aprender a elaborar artículos propios. Y lo que comenzó como una experimentación casera se transformó en un microemprendimiento disociado de los químicos y conservantes. En la lista de productos por ahora no hay mucha diversificación, aunque sí artículos que ya probaron el gusto del público más exigente.

Actualmente, ofrecen cremas hidratantes y exfoliantes, jabones en pan y líquidos, pasta de dientes y bálsamos, uno cicatrizante y otro para auxiliar en el tratamiento de afecciones respiratorias. En este momento están abocadas a la elaboración de champús, acondicionadores y desodorantes. Todos están hechos a base de aceite de oliva y coco de primera prensada en frío, lo que garantiza el origen 100% natural y la conservación de las propiedades del resto de los ingredientes. A ellos les agregan aceites esenciales que les confieren las propiedades aromáticas y también para la piel. También trabajan con menta, salvia, tomillo, romero, caléndula y aloe vera por sus diversos atributos. Con ellos realizan oleatos antes de incluirlos en los artículos, es decir, que extraen las propiedades de cada planta a partir del aceite con que la maceraron.

"Hacer todo esto lleva mucho tiempo. Es pensar con qué oleatos se va a trabajar, hacer los oleatos, dejarlos macerándose y luego producir cada uno", dijo Sofía a El Tribuno.
A las hierbas buscan cultivarlas ellas para que la extracción y el secado de las plantas sea directo.

Las primeras usuarias

Sofía contó que se aplicó durante meses a la investigación de los posibles efectos adversos de los productos de cosmética natural. "La piel se acostumbra a los artículos industrializados, por ello el pH de la piel se desequilibra cuando uno pasa a usar otros productos", advierte. "A los 3 días la piel ya no está reseca y si hubo reacción es señal de desintoxicación", sintetiza. Dice que incluso el olor corporal es menos perceptible.

Elaboración casera, el secreto de los productos naturales


Recomiendan usar los artículos entre los 3 a 4 meses posteriores a haberlos abierto.

Las chicas, para obtener materias primas como el aceite de oliva o el de coco -que no están capacitadas para elaborar- buscan proveedores lo más cercanos posible para disminuir costos y contaminación de las transportistas. También admiten que no todos los artículos son veganos, porque eventualmente deben incluir en ellos cera de abeja, aunque la están reemplazando progresivamente con cera de carnaúba. Como se trata de productos sin aditivos químicos ni conservantes, recomiendan no guardarlos, no porque se pongan rancios sino porque pierden textura. Así, dependiendo de la materia prima utilizada, la vida útil de los artículos de Nuna está entre los 3 y 4 meses desde su fecha de elaboración.

Pasta de dientes

Sofía no usaba pasta de dientes hasta ocho meses atrás, cuando probó la propia. Talina cambió su dentífrico habitual por el de Nuna. Ninguna de ellas tenía -ni tiene- problemas odontológicos. La pasta de dientes está hecha a base de arcilla blanca y contiene infusión de salvia y stevia, aceite esencial de menta y bicarbonato. Explicaron que la arcilla blanca o caolín es más rica en aluminio que otras arcillas, por ello tiene un efecto más purificante. "Es lavada por las aguas de lluvia y es la arcilla de mayor pureza, además de poder ser ingerida. Debido a su composición tiene un efecto blanqueador, es desinfectante, revitalizante y remineralizante", indicó Talina. Agregó que la prefirieron por tratarse de un abrasivo natural muy liviano que no daña el esmalte de los dientes. Este producto era usado por los egipcios y chinos como remedio terapéutico.

Los jabones

Para elaborar los jabones líquidos y en pan utilizan aceites esenciales y combinaciones singulares como canela y vainilla, melisa e incienso, jazmín y sándalo. También introducen aspectos de la aromaterapia. Por ejemplo, el de anís y romero resulta especial para mimar la autoestima y cuidar delicadamente la piel, mientras que el de loto y menta ofrece una acción refrescante y contiene propiedades relajantes y antibacterianas. Comercializan también un bálsamo cicatrizante de caléndula, de composición sedosa y un suave aroma a vainilla. Indican que trata los labios agrietados o secos y además ayuda a la cicatrización de cortes, raspaduras y quemaduras leves. Les consultamos si se hubieran imaginado dedicadas a la cosmética. Sofía responde: "Cada cosa que uno hace siempre termina alimentando el alma y el espíritu, y de alguna manera lo hacemos con estos productos no regidos solo por cuestiones estéticas".

Los productos naturales

SEIS LÍNEAS

Nuna ofrece cremas hidratantes y exfoliantes, jabones en pan y líquidos, pasta de dientes y bálsamos cicatrizante y para ayudar en afecciones respiratorias.

Un cambio de conciencia

En el rubro de la cosmética ya son más de 500 las empresas que no experimentan con animales para medir los efectos reactivos de sus productos de belleza o de limpieza. En su lugar, verifican la inocuidad de los artículos mediante modelos informáticos y pruebas in vitro, es decir, en tubos de ensayo.
Algunas compañías también emplean piel humana clonada para sus test de calidad y descartan de su lista de ingredientes pasibles de utilización aquellos que no figuren en la nómina oficial de productos inocuos (GRAS por sus siglas en inglés).

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