Hay artistas que nos interpelan como público. Después de escucharlas nos surgen preguntas del tipo: ¿Cuánto tiempo debe transcurrir para que una nueva voz pueda convertirse en una singularidad capaz de tender puentes con la tradición construyendo, a su vez, nuevas posibilidades estéticas hacia el futuro? Mariana Baraj y Barbarita Palacios generan ese tipo de reflexión. Son artistas jóvenes, se sienten afines al folclore y abrevan de esa memoria sin cerrarle la puerta a la inquietud natural de bucear en otras aguas que también les resultan familiares. Barbarita reconoce al rock y al folclore como su "lengua materna"; Mariana entiende que poner a dialogar propuestas tradicionales con otras más renovadoras constituye una bocanada de aire fresco en su experiencia musical.
Ambas comparten las mismas convicciones acerca del arte y en ese camino de coincidencias que fueron transitando juntas surgió la posibilidad de compartir un mismo escenario para presentar sus flamantes discos: Vallista, séptimo trabajo de Mariana, y Si va, ópera prima de Barbarita. El espectáculo será hoy a las 20, en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear).

¿Dirían que el folclore es el lugar de pertenencia de ambas, más allá de las mixturas? ¿Fue una búsqueda y ahora es un punto de partida?
Barbarita: Yo creo exactamente eso, que fue una búsqueda en nuestros principios y que se encarnó en cada una para ser punto de partida para nuestros proyectos y nuestras vidas. Las dos tenemos mucha música en nuestras venas, somos hijas de músicos. En mi caso, mamá (Egle Martin) se dedicó a la investigación de las rítmicas de nuestras raíces afroargentinas y gracias a eso por mi casa pasaron Adolfo Ábalos, el Chango Farías Gómez y su familia y muchos músicos de tango, rock y jazz que querían entender un poco más acerca de aquellas raíces. Yo me casé posteriormente con Camilo Carabajal, hijo de Cuti, con quien tengo un hijo, Lucero, ¡que es bombisto y DJ! Participa del disco haciendo un beat box, el ritmo que hacen con la boca los artistas de hip hop. Con Camilo tuvimos una banda que se llamaba Semilla, que fue donde empecé a componer desde ese lugar, pero yo ya tenía mucho rock, era fan de PJ Harvey y Nirvana, aunque quería ser como Peteco Carabajal (risas). Siempre digo que Semilla era una banda de rock que hacía folclore. Reconozco mi lengua materna en el rock y en el folclore. Mariana también tiene mucho rock además de folclore. Tocó con Man Ray, Catupecu Machu y varios más. Supongo que me puedo definir como alguien del rock nacional, pero de esta generación. El rock nacional en su origen tenía folclore: Los Gatos, Almendra, Arco Iris...

Artistas como ustedes demuestran que el folclore se resignifica, está en constante transformación. Antes tenía que ver con lo tradicional, con lo que se mantenía dentro de la misma estructura. ¿Creen que la música avanza hacia terrenos más personales, indistintamente de las casillas por "géneros"?
Mariana: Siempre van a convivir las propuestas tradicionales con las más renovadoras. Ambas miradas son muy necesarias porque generan un complemento y, al menos para los que tenemos un abordaje poco común, nos es fundamental beber de la fuente de la tradición. En nuestro caso nos sentimos más afines a un tipo de propuesta enraizada en el folclore, pero naturalmente con la inquietud de tomar elementos de otros lugares que también sentimos como propios. Las dos somos artistas que disfrutamos mucho participando en proyectos paralelos, por eso estamos en constante crecimiento todo el tiempo, vivimos esas experiencias sabiendo lo mucho que te enriquecen. El tema de la composición siempre nace de una idea folclórica y luego transita diferentes universos. En cuanto a la temática de la canción, casi siempre está ligada al universo femenino.

¿Viven la música como un lugar de resistencia? Si es así, ¿a qué resisten desde su música?
Mariana: Ambas vivimos la música desde un lugar de resistencia porque nuestra cuna fue la resistencia, y crear escenarios y circuitos alternativos es nuestra forma de combatir muchas veces situaciones que están muy instaladas. Como artistas independientes y de autogestión sabemos que la unión hace la fuerza y conocemos perfectamente las reglas del juego, por eso es nuestra decisión seguir desarrollando nuestros proyectos desde ese lugar, con mucha convicción. Creemos en la construcción de una verdadera identidad en la que trabajamos dejando todo, con responsabilidad y compromiso. Así caminamos juntas.

¿Se consideran "parte de la industria" musical aún cuando no son un estereotipo de quienes hacen productos a medida del mercado? ¿Cómo transitan esa aparente contradicción?
Barbarita: La dos estamos editadas por sellos reconocidos: Mariana con S-Music y yo con Sony. Eso ya te hace ser parte de la industria, pero ser parte hoy en día no es lo mismo que hace años atrás. Antes una compañía te editaba e invertía en vos y vos tenías que cumplir con determinadas exigencias. Todo eso a un nivel enorme. Hoy en día no es así, la cosa ha cambiado mucho. Las dos tenemos caminos de autogestión, independientes, y nuestra música podría denominarse como alternativa y no mainstream. Por eso reconocemos la confianza de nuestras compañías, que nos proyectan no como un producto que no somos, sino como artistas con una búsqueda que apoyan difundiendo y editando nuestros trabajos.

¿Qué tienen pensado para el show del 8 de diciembre en Salta?
Barbarita: Va a ser una noche maravillosa donde cada una hará un show único con varias sorpresas, así que no se lo pueden perder. Yo voy con mi banda entera: Javier Casalla (Bajofondo) en violín y guitarra, Nicolas Rainone en guitarra, coros y secuencia (una joven promesa de La Pampa que ya tiene un maravilloso disco editado, Grito Pampeano) y Hernan Burset en batería.
Lo que te puedo adelantar es que además vamos a hacer algunas canciones de Semilla y de Trenzadas, juntas con Mariana, y que estoy segura de que les va a encantar.
¿Qué tienen en común Baraj y Palacios -como artistas y mujeres- como para compartir la especialisima noche de la presentación de sus respectivos discos?
Mariana: Tenemos una búsqueda estética en común, por eso sentimos mucha afinidad. Conceptualmente nos interesa lo mismo. Las dos somos mujeres intensas, con una energía parecida y muy exigentes, por eso tenemos un lenguaje y una forma similar de llevar adelante nuestros proyectos solistas.

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