Al grito de "selfie", selfie", chicos y chicas se amontonan, preparan su mejor sonrisa y posan. La imagen se repite por cientos a diario, y las redes sociales las llevan por el mundo.
Las selfies son un fenómeno en estos días, intensificado hace casi un año cuando en la entrega de los Premios Oscar 2014, un grupo de reconocidos y premiados actores de Hollywood posó para la posteridad adelante de un diminuto teléfono. Acaso por partes iguales, hombres y mujeres difunden sus autoimágenes.
Hace unos días, una investigación llevada a cabo por el profesor Jesse Fox de la Universidad de Ohio, Estados Unidos, encuestó a 800 hombres de entre 18 y 40 años y encontró que aquellos que comparten más selfies en las redes sociales son más propensos a mostrar síntomas de psicopatía, un trastorno de la personalidad caracterizado por conductas antisociales.
Es que las selfies ya son parte de la sociedad: en familia, con amigos o solos, lo que se conocía como "autofoto" hoy es toda una tendencia que se mantiene. Pero, ¿qué dicen las selfies de uno? Un estudio sugiere que los hombres que hacen uso y abuso de ellas en las redes sociales pueden esconder alguna patología.
El narcisismo y la autocosificación también están vinculados a los hombres que editan sus selfies antes de publicarlas en las redes.
"No es sorprendente que los hombres que publican muchas selfies y pasan mucho tiempo editándolas sean más narcisistas, pero esta es la primera vez que realmente se ha confirmado en un estudio", asegura Jesse Fox. "El hallazgo más interesante es que también se encontraron mejores resultados en este otro rasgo de la personalidad antisocial y la autocosificación".
Sin embargo, Fox señala que estos niveles de la psicopatía, si suelen estar dentro de la media, en cantidades moderadas, no serían rasgos "tan malos"; de hecho el estudio encontró que los hombres que publican selfies en línea realmente pueden parecer más atractivos para los demás.

La otra cara de las selfies
Si bien la premisa anterior parte de un estudio científico, nada es absoluto. El psiquiatra porteño Juan Eduardo Tessone explica por qué es importante evaluar cada caso.
"A partir de un acto que puede ser una selfie o cualquier otra cosa no se pueden sacar conclusiones sin hacer un estudio de la persona. Uno puede ser un psicópata y sacarse una selfie o puede ser una persona que sólo quiere divertirse. Sí es verdad que puede denotar una cierta relación narcisista con su propia imagen".
Sin embargo, el especialista remarca que los estudios americanos tienden a "rotular" a las personas de acuerdo a sus conductas y que eso es muy cuestionable. No obstante, siempre es un rasgo a tener en cuenta: "Si una familia viene a consultarme por su hijo, por ejemplo, y me cuentan que se la pasa horas encerrado con la computadora en las redes sociales o sacándose fotos, puede ser un signo de alerta".

Desde el daguerrotipo
Robert Cornelius, un pionero estadounidense de la fotografía, realizó un daguerrotipo de sí mismo en 1839, que además de ser el primer autorretrato fotográfico es uno de los primeros retratos fotográficos de personas.
Mucha agua pasó debajo del puente desde entonces, sobre todo en tecnología. No obstante, la necesidad de comunicar y de mostrar es no se modificó demasiado, en los hombres y en las mujeres, antes y ahora.
"Nosotros la usamos para compartir"
"Considero que no se puede generalizar; esa es una casuística muy específica. Puede ser que entre los usuarios haya narcisistas y antisociales pero, en términos generales, en Argentina no ocurre lo mismo porque nuestra cultura es diferente a las culturas norteamericanas", explicó la salteña Marta Vaca, psicóloga social.
"Ellos tienen un modo de vida muy distinto; lo hacen por modernos, ágiles, para mostrarse, en cambio nosotros lo hacemos en el afán de estar actualizados, para compartir", dijo y agregó: "Acá la gente se cada la foto para decir 'mirá adónde estoy', 'mirá cómo disfruto con fulano en tal o cual lugar'.
Vaca subrayó luego que "siempre hay que tener cuidado cuando leemos resultados de manifestaciones de otras culturas; no es que sean mejores ni peores, simplemente son diferentes".
"Las redes sociales llevan las modas de acá para allá, pero no podemos olvidar que nosotros tenemos nuestras propias formas de manifestarnos", puntualizó.


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