Natacha Adler (39) nació en la ciudad de Colmar, provincia de Alsacia (Francia). Vive en Córdoba desde 2008. Es maestra de reiki y en el aprendizaje de esta práctica espiritual de sananción descubrió las cirugías astrales. "A diferencia de la cirugía convencional, la astral se practica en el aura de las personas. Antes de que alguien se enferme, aparecen síntomas en su aura. Pasado determinado tiempo, estos síntomas se manifiestan en el cuerpo como una enfermedad", dice. Así, como otras terapias de autosanación, a las que muchas personas consideran complementarias a la medicina tradicional, este es un sistema de armonización energético para tratar enfermedades y desequilibrios físicos, mentales y emocionales. "Se trabaja a nivel energético de la persona, tratando de revertir el proceso de la enfermedad. La sanación está dentro de uno y lo que se presenta en el camino son herramientas para curar el alma", define. Como muchas personas dedicadas a ser canales de energía hacia otros para entregarles bienestar, los gestos y tono de voz de Natacha son calmos y armónicos. Cuenta que es una "antena transmisora" desde su nacimiento. "En mi infancia sentía que no encajaba. Todos me miraban de manera extraña porque hacía cosas que no eran de una niña", relata. Su misión de trabajar por el amor universal se le fue revelando en las distintas etapas de su vida como un llamado, a veces como una voz subordinada que asumió protagonismo cuando llegó a la Argentina en 2006.
Inconscientemente se había preparado para desempeñar este cometido. Por ejemplo, estudió español a pesar de vivir en una provincia francesa donde no era obligatorio hablar ese idioma. Luego salió al camino. Fue una ávida expedicionaria que visitó la India, China y Perú. "Haciendo memoria de los viajes, uno se da cuenta de que todo conlleva a la misión. En 2006 llegué con mi mochila a la Argentina y sentí una conexión muy fuerte", relata hoy. Y a partir de entonces seguiría las señales que ella cree vienen dictadas por seres evolucionados. En Francia tenía una trayectoria de 12 años en una empresa, donde hacía un trabajo administrativo y era la mano derecha de un gerente. Pero en 2008 lo dejó todo para radicarse en Córdoba. "Las capitales no son lugares que me atraen. Y en Córdoba había mucho movimiento de energía, por lo que sentí que era el lugar donde empezar algo diferente. Los estudios de reiki, todo el despertar lo hice acá. A Córdoba le dicen La Docta, ahora sé por qué", asegura.
Los primeros años en Argentina estuvo empleada en un call center y en 2011 quedó sin trabajo. "El universo me largó una señal para que comenzara con esto. Conectarse con la energía del universo genera mucha responsabilidad", dice. Durante el cursado del tercer nivel de su maestría en reiki uno de sus profesores le comentó acerca de la intervención psicoenergética, una práctica que él no desarrollaba pero que sí había colocado entre los contenidos del manual de clase. "Pasó un tiempo y un día algo me guiaba hacia el manual. Al abrirlo lo encontré. Cuando daba sesiones de reiki me daba cuenta de que había algo más fuerte. Seguí buscando y di con la página de un grupo de Barcelona sobre cirugías astrales. Pero lo que hacen ellos es practicarlo con cristales, aunque no mencionan a los médicos del espacio. Empecé a experimentar sobre mí y con la práctica les pedía por las noches a estos seres que me llevaran en su nave hospital para aprender y seguir creciendo", especifica.
Comenzó a aplicar la terapia para sanarse un diente y una verruga. "Sé que suena totalmente irreal. Cuando empecé ni yo lo creía", reconoce. Un amigo le pidió que lo tratara porque tenía cálculos en la vesícula biliar y los médicos convencionales no lo querían operar. "Cuando salió de la meditación tuvo un reflujo gástrico y escupió un pedacito de piedra. Luego se restableció", relata.
El proceso de la cirugía
Una cirugía astral lleva una hora y media de tiempo. Empieza con el paciente vestido, en estado de relajación y sobre una camilla. "Los que yo llamo médicos del espacio no intervienen, sino que liberan energía. Si uno quiere acudir a una cirugía, ellos están dispuestos a ayudar", expli ca.
"Ellos para trabajar en materia tridimensional necesitan un canal para materializar la energía. Ellos trabajan con láser, cristales, el quirófano, computadoras cuánticas, el líquido o pasta astral, para después de hacer cortes en el aura reestructurarla y no dejar el hueco", explica. Añade que según el caso la van guiando y diciéndole qué hacer. "Después de la cirugía hay un posoperatorio, porque aunque se trabaja en el aura u holograma de la persona también tocamos una parte mental y emocional, mucha energía de baja vibración que tiene una explicación psicológica. El nuevo programa va a encaminar en la sanación", detalla.
Explica que cada persona va a transitar por un proceso de sanación diferente. "Le puede agarrar diarrea, dolor de cabeza o un poco de dolor, nunca tan fuerte como para tomar medicación. Hay que dejar que fluya el proceso. La cirugía no se ve, pero se siente. Ahí viene la cuestión de la entrega y la fe", expresa. Y advierte que los médicos del espacio solo entran en gente de fe, predispuesta.


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