Las historias de amores reales suceden mientras, de fondo, suenan canciones que parecen inspiradas en esos dos que ríen abrazados en el banco de una plaza o lloran, decepcionados, sobre una almohada. Cada relación crece al ritmo de una banda de sonido que queda grabada a fuego en el corazón y en la memoria de los protagonistas.

Esta es la esencia de "Let it be... una historia de amor", el espectáculo que Hernán Piquín presentará mañana en el Teatro Provincial de Salta (Zuviría 70), junto a doce talentosos bailarines. La obra combina la exquisita danza del primer bailarín con las melodías del cuarteto de Liverpool.

Como en apuestas anteriores, Piquín abre una puerta desde la tradición de su formación clásica a un espectáculo donde la danza se dispara en mil direcciones, espléndida y renovada. "Let it be..." cuenta, a lo largo de 29 canciones de The Beatles, una historia de amor en tiempo de danza, realzada por un espectáculo audiovisual impactante. Las entradas desde 300 pesos están a la venta en el teatro.

¿Cuál es el principal atributo de tu nuevo espectáculo, "Let it be"?
Creo que el espectáculo tiene muchos aditamentos especiales, además de la música de los Beatles: la historia, los personajes, la interrelación, la magia de poder contar desde el movimiento una historia de amor como "Let it be".

Le hiciste un tributo a Freddie y ahora a The Beatles. ¿Te interesa particularmente unir la danza con diversidad de géneros musicales?
Así es, hice espectáculos basándome en Freddie Mercury y los Beatles, y también presenté propuestas vinculadas al tango como "Hernán Buenos Aires", "Balada para mi muerte" o "Hernán Piquín en pasional". Cuando imagino un espectáculo lo hago desde la emoción. Es lo más importante para mí. Creo que sin emoción el espectáculo estaría vacío, sin alma. Es lindo poder ver la reacción de la gente cuando ríe, llora, aplaude... Me gusta poder despertar en la gente esos sentimientos.

¿Eras fan de The Beatles antes de hacer este espectáculo o los descubriste a partir de tener que ponerle el cuerpo a su música?
El fanático era mi hermano y por él los conocí y me enamoré de su música y de sus canciones. Creo que era una banda maravillosa que vivió un momento único y que, a su vez, hizo vivir momentos especiales a muchas personas. Por eso creo que la gente que viene a ver nuestra show puede no solo sentirse identificada con algún personaje de la obra, sino también con alguna de las 29 canciones que componen "Let it be... una historia de amor".

Salta tiene un Ballet estable que se presenta en el teatro pero también al aire libre, en la plaza. Si estuvieras a cargo de una compañía, ¿cuál sería tu postura al respecto?
Me encantaría estar a cargo de un ballet o ser ensayista y preparador. Creo que un ballet tiene que bailar y bailar y uno, como director, debe luchar porque eso suceda, en todos los ámbitos. A los jóvenes talentos hay que cuidarlos y darles las oportunidades que se merecen para que los tiente quedarse en el país.
Fuiste el primer bailarín clásico de trayectoria que participó en ShowMatch y eso generó críticas de quienes entendían que la danza clásica es muy sofisticada como para mostrarse en un show masivo.

¿Nunca renegaste de tu decisión?
La verdad que hubo muchas críticas, pero como me pasa con todo lo que hago y emprendo en mi vida, siempre miro hacia adelante y sigo. Lo que me dio Marcelo Tinelli a través de ShowMatch fue la popularidad que quizás no te da el ballet. La gente que te conoce por ser bailarín clásico es muy reducida; es la gente que es habitué del ballet o va a escuelas de danzas. Lo que hizo el programa fue dejarme entrar a la casa de todos.

El 2015 fue un año de giras. ¿Volverías a hacer televisión si te lo ofrecieran?
Sí, claro que volvería a la televisión, pero para estar en el Bailando necesito tiempo porque a cada ritmo que bailaba lo preparaba con mucha dedicación. Y sé que hoy, con la gira que tenemos por delante, no voy a tener el tiempo necesario. Entonces decidí que este año voy a bailar mucho.

¿Tuviste que insistirle mucho a tus papás para que te dejaran estudiar danza?
Ya a los 4 años les decía a mis padres que quería ser bailarín. Había un programa de televisión que se llamaba "Noches de galas" y yo amaba mirarlo. Luego de pasar por natación, tenis, patín y gimnasia deportiva, finalmente, cuando yo tenía 10 años llegaron a mis manos las bases para estudiar danza. Fue gracias a una pareja amiga de mis padres que era abonada al Teatro Colón. Llenamos el formulario con mi madre y lo enviamos. Me llamaron: éramos 2.500 inscriptos y, luego de varios exámenes, quedamos 17 alumnos.

¿Venís de una familia vinculada al arte o, de alguna manera, rompiste el molde?
La mía es una familia muy tranquila, de barrio. Mamá era y es ama de casa, mi padre era empresario y mi hermano tocaba la guitarra y cantaba, pero hoy vive en el sur con su familia. Así que se podría decir que sí, que rompí el molde (risas).

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