Con el cierre de la quinta temporada de la miniserie "Juego de tronos", inventada por David Benioff y D. B. Weiss para HBO, basados en las novelas "Canción de hielo y fuego", de George R. R. Martin, cuya trama se centra en las violentas luchas por el control del Trono de Hierro del continente de Poniente, al público que sigue la gesta le quedó un sabor amargo en la imaginación.

Y como sabemos que no todos los fans han visto la última y pasmante entrega, no daremos aquí mas datos. Pero lo que a nadie se le escapa es que la ficción de tevé vive una edad de oro, equiparándolas con el cine. Y esto lo podemos ver en "Juego de tronos", que en solo 10 programas anuales de una hora cada uno condensa una producción que lleva a toda la tropa a escenarios naturales como La Alhambra, en España.

"El único espacio donde puedo ver una creatividad que todavía me entretiene es la miniserie", señaló en una entrevista el escritor Arturo Pérez Reverte, que de aventuras conoce mucho.
El acierto de "Juego..." es llevar a la fantasía a escenas posibles y reales, anudando a los fans en sus idas y venidas.

La verdad es que las cadenas compiten por ofrecer series de calidad como nunca antes. Grandes directores y actores de Hollywood aceptan trabajos en la pequeña pantalla buscando prestigio, cuando antes era exactamente al revés.

Pero, ¿cómo ha llegado a producirse este giro?, ¿es resultado de un estudio de marketing? El inicio se sitúa cuando HBO produjo sus propias series dramáticas de larga duración (Oz, The Sopranos, Six Feet Under, The Wire, etc.), abriendo para otras muchas cadenas una ecuación aparentemente simple. Ahora, con "Juego de tronos", se dio un punto aparte a lo fantástico. Y a no temer: con fantasía, hasta los muertos pueden resucitar.

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