Tiene 70 años, nació en Mar del Plata y las vueltas de la vida la trajeron a Salta hace más de dos décadas. Luisa Gesualdo es una artesana con todas las letras. Nunca estudió para hacer todas las obras que hace: recupera muebles, elabora cazadores de sueño, practica origami y también fabrica cuencos rústicos.
"Para mí el mundo de los artesanos sigue siendo un mundo nuevo. El mundo de los cuencos se abrió ante mis ojos hace 8 años, cuando nació mi nieto", recordó Luisa a El Tribuno.
Ante la consulta de cómo empezó la elaboración de los cuencos, Luisa aseguró que fue por prueba y error. "Los primeros se me rompían, hasta que encontré la fórmula con las medidas justas. Aparte, este trabajo me trae muchos recuerdos. Mi padre era constructor y desde pequeña estuve en contacto con esa vida", recordó la artista mientras sacaba de su bolso un albúm de fotos y notas que dan muestra de algunos de todos sus trabajos.
"La primera vez que hice una muestra casi me desmayo. Imaginate que vino Miro Barraza y me dejó una dedicatoria. No lo podía creer", contó con la misma emoción que tuvo aquella vez. Con un trabajo de hormiga, haciendo obras en los tiempos que le dejaban sus nietos, Luisa se fue haciendo sola un camino entre los artistas salteños. Una vez, uno de ellos la alagó diciéndole: "Vos tenés el ojo del artesano".
"Yo no sabía a qué se refería, hasta que me explicó que esto ocurre cuando la persona ve el objeto antes de que esté listo. Bueno eso me pasa a mí", detalló. Sus manos muestran que las tareas rústicas son lo suyo. Tiene manos grandes y fuertes. Y esto muestra que más allá del arte, sus manos le sirvieron para abrirse el camino en la vida.
"Nací en una época cuando no se nos permitía nada, con padres muy estrictos. Es por eso que ahora hago todo lo que no se me estaba permitido. Me hice un tatuaje, me rapé y hago caminatas por la montaña. Algo que realmente amo", dijo Luisa con toda emoción.
La muestra que Luisa presenta en la Galería Palacio, local 6, de 9 a 13 y de 17 a 21, cuenta con 41 piezas. Ciertamente esperaba poder llevar muchos más cuencos a su muestra Añoranzas del Mar, pero el mal tiempo le jugó una mala pasada y no pudo concretar su sueño.
Todo los trabajos son únicos, se hacen a mano al igual que la pintura y la estampa.
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