La acuarela tiene vida propia. Es una técnica desafiante, difícil de controlar. Cuando la pintura acuosa roza el papel, lo penetra y se extiende sin cautela, ambiciosa y sin límites. Quienes la eligen son dados a dibujar paisajes, ya que otras figuras, con más detalles, parecen imposibles. El artista salteño Daniel Cávolo, sin embargo, viene desafiando esta pintura arrasadora desde hace quince años, utilizando la técnica para crear figuras humanas, frutas, verduras y otros objetos retratados en primer plano. Su obra se asienta en el hiperrealismo, una tendencia que busca mantener en la pintura la conexión con la visión fotográfica del encuadre y la traducción fiel de la escena. Cávolo está presentando actualmente sus trabajos en el Salón Vitreaux (Dean Funes 343, 5° "B"). La muestra "De lo simple a lo inefable" está conformada por 38 obras y se puede visitar de 9 a 13 y de 16 a 21. Paralelamente, el artista está exponiendo otro conjunto de 56 pinturas en el Castillo de San Lorenzo. Ambas muestras estarán habilitadas hasta el 7 de agosto. Se trata de acuarelas de pequeño formato donde Cávolo intenta poner en diálogo la esencia pendular de su pintura: "Lo simple de mis obras radica en que, por ejemplo, con una paleta monocroma puedo lograr exactitud visual. Lo inefable está dado por lo que transmiten las pinturas, que muchas veces no se puede transmitir con palabras".
Daniel Cávolo -biólogo de profesión- pinta desde hace 35 años y lleva 15 dedicados a la acuarela. Su experiencia coincide con la de la artista inglesa Freda Sargent, quien irónicamente dijo alguna vez: "La acuarela es fácil, lo complicado son los primeros 40 años". Cávolo asiente plenamente: "Es difícil ganarle a la acuarela porque no te da margen para el error. Al principio no me salía una. Traté de entenderla hasta que aprendí a manejarla". Para el salteño, la acuarela fue primero un desafío, después encontró en el trazo acuoso la esencia de su propio estilo. Él lo resume así: "Mis obras se caracterizan por el colorido y los reflejos. Primero hago un dibujo tenue y después mancho. Elijo una estética tradicional, con paisajes norteños y un toque de urbanismo". Cávolo adhirió al hiperrealismo luego de cursar seminarios con dos referentes de esta corriente artística: Goyo Barja y Darío Darguez.

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