Allá por los setenta, realizar un ritual a la Pachamama en Salta podía ser motivo para ser detenido por la fuerza pública. Las honras a la Madre Tierra se hacían en secreto.
Así lo cuenta a El Tribuno el reconocido bagualero Severo Báez, oriundo de la Puna y creador del Centro de Residentes Puneños y Vallistos de Salta.
Esta situación se replicaba en todo el Noa, con una gran raigambre andina. Hoy ello cambió radicalmente. No solo los rituales de la Pachamama son promovidos desde los sectores público y privado como una forma de impulsar el turismo, sino que, además, se fueron multiplicando en el ámbito urbano. Son cada vez más las personas que deciden hacerle un convite a la “Pachita” en sus viviendas.
Años atrás esto era impensado para Severo y su familia. “Hay una revalorización de nuestra cultura. La gente de la ciudad se acerca a chayar sus autos, a honrar a la Pacha y a disfrutar de rondas de coplas y comidas típicas. Antes éramos muy pocos, ahora tenemos que cerrar la calle porque se hace una gran fiesta”, cuenta emocionado este hombre, cuyas palabras expresan la sabiduría propia del mundo andino, un mundo cada vez menos ajeno, menos “otro”.
Incluso aquellos descendientes de otras nacionalidades han adoptado este rito. Es el caso de Gianfranco Martinis. “Este año hicimos por primera vez el ofrecimiento a la Pachamama en nuestra casa. Realizamos el ritual en familia y con amigos. Además, tengo un primo que lo hace lo mismo en su casa cada año”, cuenta Gianfranco Martinis.
Y agrega: “Fue algo muy conmovedor y emocionante. Dimos gracias por todo lo recibido. Hicimos las ofrendas de a dos y en rodillas. El 1 de agosto próximo abriremos el mojón y haremos la ofrenda”, dice Gianfranco, quien a pesar de sus genes italianos, lleva orgulloso en su muñeca el yoki, pulsera ceremonial propia del ritual.

En toda Salta
“Durante agosto, en la ciudad de Salta realizamos convites en más de 20 casas, varios barrios y colegios, de todas las clases sociales. Vamos con copleros y músicos. Cada año los pedidos van aumentando, lo cual nos emociona”, contó Viviana Báez, hija de Severo e impulsora de la difusión de la cultura andina.

En Buenos Aires
Pero no solo Salta va recuperando parte de su memoria colectiva. Buenos Aires también se suma en esta nueva movida. Hoy, por primera vez, el Obelisco será escenario del emotivo convite, en plena 9 de Julio y Lavalle.
Integrantes de los pueblos colla y guaraní estarán acompañados por los gobernadores de Salta y Jujuy, Juan Manuel Urtubey y Gerardo Morales; y el jefe de Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta. “Hacer esto en otro espacio es entender que la madre naturaleza es de todos y que todos somos hijos de la tierra”, dijo a medios nacionales Natalia Sarapura, secretaria de Pueblos Indígenas de Jujuy.
Sin duda, el convite a la Madre Tierra dejó de ser un tema tabú, como lo era hace cuarenta años.
De a poco, parte del legado del mundo andino se vuelve menos “otro” y más salteño. Quizás es como dice la familia Báez: “La Pachamama llegó a la ciudad para quedarse”.

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