Si una no supiera que es Paloma Herrera la mujer que tiene al frente, nada haría pensar que es la primera bailarina del American Ballet de Nueva York. Sentada en las antípodas de la histeria de la fama; cordial, afable, serena, de aspecto sencillo y con la puntualidad a flor de piel, el miércoles conversó con los periodistas a poco de llegar a Salta. Aquí, hoy y mañana, a las 21 en punto, en el Teatro Provincial bailará "El Cascanueces", y el lunes y martes ofrecerá clases magistrales a los estudiantes de clásico de esta provincia.
Paloma mostrará su talento por primera vez en Salta y, si no cambian sus planes, será la última, dado que aquí comenzará su gira nacional de despedida de los escenarios.
El Tribuno le preguntó si ya pensó cómo va a hacer para sacarse el corset de tan rigurosa carrera y relajarse. Con una amplia sonrisa, respondió: "Yo soy relajada. Esta carrera supone trabajar superfuerte, ser muy disciplinada y con mucha dedicación, pero no tiene que ser torturante, no tiene que ser de tanto, tanto, sacrificio; tiene que haber disfrute". En ese sentido, y ante otra pregunta, explicó que estuvo "muy en contra" de la película "El cisne negro", porque "mostró una realidad muy de Hollywood pero que no es cierta en todo el mundo del ballet".

¿Es definitivo o podría haber posibilidades de que reviertas la decisión de terminar tu carrera?
Estoy totalmente consciente y totalmente segura de la decisión tomada, pero focalizada en el año que tengo por delante, con muchos proyectos y cosas, pero recién el año que viene me centraré más en los proyectos.

¿Cuáles, por ejemplo?
Hace muchos años que doy clases y la verdad que me resulta muy gratificante. Por supuesto no pude tanto porque siempre tenía una agenda súper a full, llena de actuaciones y viajes, pero cada vez que tuve vacaciones con el American Ballet me hice un lugar para dar clases, porque me encanta y supongo que eso seguirá.

¿Dejás porque estás cansada?
No. Pero no quiero que llegue ese momento. No quiero estar cansada, ni de vuelta. Me quiero ir así, contenta, disfrutando. Con eso me quiero quedar. Pero también sé que quiero disfrutar el día a día más tranquila, sin tanta adrenalina, sin tantos altos y bajos. El arte me llena el alma, por eso tengo muchas ganas de hacer esas cosas que antes no pude.

¿Qué ves cuando mirás el camino recorrido con el ballet?
Que tuve una carrera absolutamente maravillosa, no puedo pedir más, me voy sin nada pendiente, feliz, feliz. Una carrera es altos y bajos, pero eso es lo que nos pasa a las bailarinas como nos pasa a las personas. Cada momento que vi, cada experiencia, hacen lo que yo soy hoy. Lo que hice es mucho más de lo que yo pude haber pedido, deseado. Soy solo una agradecida con la vida. Cada experiencia, cada coreógrafo, cada maestro, de todos una saca experiencias. Esas cosas llenan, hacen mejor bailarina y mejor persona. Si a los 7 años cuando empecé me hubieran dicho que iba a hacer esta carrera, no lo hubiera creído.

Esta Paloma que es hoy, ¿cuánto tiene de lo que aprendió en Buenos Aires y cuánto de lo que aprendió en Estados Unidos?
-Siempre digo que yo soy producto argentino. Cuando yo firmé el contrato para irme ya tenía una escuela hecha, estaba totalmente formada. Por supuesto que adoro el American Ballet, Nueva York me ha dado todas las posibilidades y allí crecí mucho, viajé, evolucioné como bailarina, con coreógrafos. Fue una experiencia maravillosa estar en una compañía tan importante. Yo crecí mucho allá, pero me fui ya formada de acá y siempre dije que estoy superorgullosa por haber tenido mis maestros y mi formación argentina.

¿Alguna cosa de la vida personal que tuviste que postergar y ahora pienses retomar?
Uno elige en la vida. Y por supuesto que no tuve una vida común. A los 15 años las chicas están en fiestas y yo ya estaba en Nueva York, viviendo sola, en una de las mejores compañías del mundo, con muchas responsabilidades. Fue una vida diferente pero maravillosa que no cambiaría por nada del mundo y sé que hay otras cosas que dejé de lado en lo personal. Pero si volvería atrás, volvería a hacer lo mismo. Sé que esta libertad, esta carrera maravillosa que tuve no la hubiera podido hacer si hubiese sido de otra forma. Así como sé que la carrera no es sacrifico ni tortura, aunque sí requiere mucha dedicación, creo que esta es la hora para retirarse, que hay otras cosas para disfrutar, hay otros momentos...

¿Si te hubieras quedado en Argentina hubieses sido la figura que sos hoy?
No creo, porque el American Ballet es el American Ballet por lo que es, por eso siempre me quise ir allá, no porque me quise ir de Argentina. Allá estaban (Mijail) Baryshnikov y otros coreógrafos maravillosos. Por eso quise irme. Pero yo adoro a mi país, mi cultura, me fui solamente porque el American Ballet era mi sueño.

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