El protagonista de Taken fue retratado durante un paseo en Nueva York y su apariencia física llamó mucho la atención: estaba muy flaco y con el rostro demacrado.

Inmediatamente, tanto en las redes como en diferentes medios, se comenzó a especular en que el artista podía estar enfermo. El intérprete, de 63 años, se veía demasiado delgado y desmejorado, señaló el tabloide Daily Mail.

Sin embargo, Neeson terminó con los rumores y expresó que "jamás había estado tan saludable".

En un comunicado, su vocero explicó que la razón de la pérdida de peso se debe al cambio de dieta y mayor entrenamiento. Además, el representante dijo que sólo se trató de una serie de fotos "poco beneficiosas".

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora