En una noche fría y lluviosa, La Renga se encargó el viernes de dar el calor necesario para que miles de fanáticos pasen "una maravillosa noche" como lo dijo su propio líder, Gustavo "Chizzo" Nápoli, en el estadio Delmi de esta ciudad. La banda, una de las más convocantes de la Argentina, presentó de punta a punta "Pesados vestigios", su último disco, y acompañaron los clásicos que hicieron explotar el estadio de O'Higgins e Ibazeta, durante un poco más de dos horas.

La Renga es una banda de rock formada el 31 de diciembre de 1988, en el barrio porteño de Mataderos, al sur de la ciudad de Buenos Aires.

Se han rehusado a la exposición en los medios durante sus más de veinte años de trayectoria y cuentan, actualmente, con una producción absolutamente independiente, luego de pasar unos cuantos años dentro del sello PolyGram y Universal.

Junto a Chizzo (voz y única guitarra), como siempre estuvieron Jorge "Tanque" Iglesias en batería, su hermano Gabriel, más conocido como Tete, en bajo y Manuel Varela en saxo y armónica. Pero esta vez el grupo de Mataderos sumó a las impecables "Cucarachas de bronce", en los vientos.

Afuera, la temperatura seguía bajando y adentro el único soplido era el de sus canciones. Por eso el grito de guerra "Sólo eso, sólo eso despierta en mí el viento que todo empuja", fue uno de los puntos más altos. Sin embargo, el demoledor show arrancó bien arriba desde "Corazón fugitivo", a las 22.20, el primer tema de una lista que tuvo 28 canciones.

"Tripa y corazón", "Nómades" y "El twist del pibe" le siguieron, mientras la gente seguía llegando al estadio. Fue un total de 7.000 las personas que solo dejaron algunos claros en la popular, porque en el campo y las plateas (se vendió una sola entrada general) no cabía un alfiler. Desde Jujuy hasta Solano, pasando por San Juan y Uruguay, todos llegaron a ver la única banda que es capaz de trasladar a cientos de fanáticos por dónde toque.
"Mirada de acantilado", siguieron los homenajes "Pole" y "San Miguel" para sus amigos que ya no están, "Lo frágil de la locura", "Día de sol" y la hermosa "La nave del olvido", marcaron la mitad del show. "Sabes que", el pogo de "El Rey de la triste felicidad", "Muy indignados", "Dementes en el espacio", "Motorock", "Oscuro diamante" y "No para de aletear" fueron los temas que pasaron antes de que se comience a intuir el final de la presentación en Salta. Pero para eso quedaría tiempo, porque antes de los bises tocaron "Canibalismo galáctico", "Panic show", "Arte infernal", "Oportunidad oportuna" y "La razón que te demora", todos clásicos de sus 28 años de trayectoria.

Para el final quedó: "Masomenos blues", "Psilocybe mexicana", "El viento que todo lo empuja", "El final es en donde partí" y el cierre de siempre con "Hablando de la libertad", cuando la madrugada del sábado ya había copado la noche, así como lo hizo La Renga una vez más en Salta.

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