Hoy, viernes, a las 21.30, en el Teatro Provincial (Zuviría 70), la Orquesta Sinfónica de Salta actuará conducida por su nueva directora, la francesa Nathalie Marin. Las expectativas puestas en este concierto gratuito son elevadas. Marin es la quinta maestra que asumirá la batuta de esta agrupación, que inició sus actividades musicales en 2001, tras el paso de los maestros Felipe Izcaray, Luis Gorelik, Enrique Roel y Jorge Lhez. La flamante directora nació en Francia y en su extenso currículum se destacan sus estudios en los prestigiosos conservatorios de Lyon, París y Ginebra. Hasta ahora directora permanente de la Orquesta Filarmónica del Kosovo, ha sido también directora artística de la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador (2011 a 2013). Previamente, estuvo al frente de la orquesta Enoris (Ensemble Orchestral de l'Isère) hasta 2011.
El Tribuno fue testigo de su tercer ensayo con la Sinfónica de Salta. También de la entrega y el profesionalismo de Marin, exteriorizados en la gestualidad surgida de sus manos, ojos y expresiones faciales y de sus movimientos corporales.
Según afirmó una vez el maestro Regulo Stabilido, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, "el director es un generador y transformador de energía, y como comunicador artístico su labor se resume a interpretar el postulado del compositor, más con el elemento indispensable de la interpretación". Marin comparte esta opinión. "El rol del director es el de federar la orquesta. Es el de lograr la representación de lo que el compositor hace vivir en la partitura. Pero es solo un servidor del compositor y de la música, y su papel es llevar toda la orquesta de la mejor forma para transmitir emoción y que sea en la misma dirección", detalló.
La maestra fue elegida en un exigente concurso en el que venció a 20 participantes de diversas nacionalidades.
Sin dudas asumir este cargo conllevará para ella dar su versión aquí de las grandes partituras de la historia, además de desarrollar una determinada sonoridad y perspectiva artística. Marin lo pone en palabras modestas: "Es un gran honor para mí porque es una orquesta muy interesante, que tiene muchas ganas de ofrecer lo máximo al público. Hay mucha responsabilidad y seriedad en estos músicos".

Accesibilidad

La Orquesta Sinfónica de Salta representa un papel fundamental en el quehacer cultural de la provincia, no solo desde la sala de conciertos, sino con programas destinados a niños y jóvenes que han propiciado el acercamiento y el conocimiento de los diversos instrumentos y los grupos de cámara, que han llevado la música a las instituciones y a las nuevas generaciones.
La Sinfónica viene demostrando que no es un ente inerte, pero Marin manifiesta que esta es una búsqueda universal. "Hay que desacralizar la música clásica para que sea accesible a más gente; pero el teatro tiene que ser un lugar abierto y pienso que lo es en Salta. Me parece que es muy importante que la gente sienta que las actividades en el teatro son abiertas, que puedan ingresar a los ensayos, que la orquesta sea parte de la vida cotidiana de la ciudad", definió.
Consultada acerca del repertorio elegido para este viernes expresó que había seleccionado la Obertura Der Freischütz "El cazador furtivo", de Carl Maria von Weber; el "Preludio y muerte de amor de Tristán e Isolda", de Richard Wagner; y "Muerte y transfiguración", de Richard Strauss, porque "hay mucha posibilidad de matices y eso genera un desafío de trabajo". "Estas tres obras del repertorio alemán tienen una filiación entre ellas. La primera es muy enérgica, con dinámicas y contrastes y también es la primera ópera romántica alemana. Además Wagner, autor de la segunda, se inspiró mucho en Weber. Su obra tiene estilísticamente un romanticismo exacerbado. Es estática y para una gran orquesta. Y Strauss, a su vez, se inspiró mucho en 'Tristán', por lo que la obra final es una síntesis de momentos de tranquilidad, otros más oscuros y de energía, algunos de ira, con muchos temas que se mezclan", detalló.

Hecho cultural

Cada tanto las crisis económicas atenazan al mundo de la música y la cultura. "Lamentablemente lo sufrimos; pero hay que sobrevivir a eso y mantener la cultura. Hay un escritor francés, André Malraux, que dijo algo importante: 'Un país sin cultura es un país sin futuro', y el arte tiene que estar presente en la vida social para también ayudar a la gente a disfrutar de la vida, a llenarse el alma y descubrir cosas", manifestó Marin.
El de la dirección de orquestas es un rubro dominado por varones, con honrosas excepciones, pero Marin apunta a no analizar su rol desde una perspectiva de género. "Se trata de una mirada de ser humano. La música se hace y cada ser humano la sirve al compositor con su personalidad. Habrá personalidades más masculinas o femeninas, pero no hay que involucrar a la persona, al yo, sino ir más allá de eso", advirtió y su última reflexión para esta nota, sin dudas, apuntó al humanismo mismo: "La interpretación es la duda, porque no hay una versión, no hay una verdad. En la vida, en el arte, hay que decidirse y tratar de acercarse a la idea del compositor, a lo que intentó transmi tir".

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